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Editorial

Obispo de Rancagua llama a aprender lecciones del pasado

Monseñor Alejandro Goic Karmelic enfatizó que “lamentablemente todavía en Chile existen hay muchas descalificaciones, falta de reconciliación y de perdón”.

Efectivamente recordamos un episodio dramático y doloroso de nuestra historia patria. El 11 de septiembre de 1973 se rompió la institucionalidad -creo yo- por la incapacidad de los actores diversos de ese momento de buscar acuerdos y consensos. Lamentablemente, cuando en un país se llega a esa falta de diálogo constructivo, cuando sólo se quiere reconocer que lo propio es lo que vale y que lo que piensan los demás es inválido, se producen esos quiebres institucionales que trajeron tanto dolor a nuestra Patria, tanto sufrimiento, tantos dramas humanos, especialmente en aquellos que fueron violentados en su dignidad de persona. Por eso, esta fecha debe significar para todo chileno actual una fecha de reflexión, de darse cuenta que en un país cabemos todos, que son legítimas las diferencias, pero que debe ser mucho más lo que nos une para construir una Patria que sea servidora de todos, especialmente de los más humildes. Dios quiera que la tragedia de una  ruptura institucional, cuyas lecciones todavía algunos no aprenden, nunca más se vuelva a repetir en nuestro querido Chile.

 

Estos meses que quedan antes de las lecciones de noviembre son importantísimos para el presente y el futuro del país. Cada agrupación política querrá obtener los mejores resultados posibles, ojalá que sea para servir a Chile y no para servirse a sí mismas. En el contexto de esta memoria del 11 de septiembre, aprendamos que las descalificaciones, los insultos y todo aquello que nos divide, debe ser erradicado de la vida nacional, la gente debe comprender que los que pueden servir a Chile son aquellos que teniendo opiniones sobre los temas importantes no descalifican ni ofenden a los demás. Por eso la invitación es hacer una campaña limpia, digna y respetuosa y aprovechar estos meses para que la ciudadanía pueda educarse cada vez más de lo que significa la responsabilidad de conducir los destinos de la patria. En el contexto de la visita del papa Francisco en enero, cuando ya habrá nuevas autoridades que tomarán su responsabilidad en marzo, pedir el don de la paz y la reconciliación para Chile. Lamentablemente, todavía hay muchas descalificaciones, falta de reconciliación e incapacidad de perdonar. Por eso confío en Dios que la visita del Papa nos ayudará para que Chile sea realmente una tierra de hermanos, como dice una oración de la Virgen del Carmen: ‘donde todos tengan pan, respeto y alegría’.  Confío en Dios que esa visita y este período eleccionario sean realmente importantes para Chile, pero en el entendido que después de las elecciones, los ganadores y los perdedores seguirán siendo parte de la Patria y todos, desde su perspectiva, pueden contribuir a su mejor desarrollo. 

 








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