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Editorial

Obispo de Rancagua reflexiona sobre mensajes del Papa Francisco

Monseñor Alejandro Goic Karmelic destaca entre ellos: ¿Qué haría Cristo en mi lugar?, señalado a los jóvenes. También hizo hincapié en el llamado a tomar conciencia que todos somos Iglesia: laicos, consagrados y obispos.

Nuestra diócesis desde hace ya algunos años está empeñada en poner en práctica los acuerdos del Sínodo Diocesano. Por lo tanto, vamos a continuar esa línea, pero evidentemente que vamos a asumir las enseñanzas del Papa en su visita a nuestro país.  Por un lado lo que nos dijo a los obispos y personas consagradas que más que discurso fue una meditación sobre nuestra vida. El nos dijo que somos llamados por Dios, pero reconociendo que somos limitados, pecadores y que estamos llamados a servir a los demás en todo lo que somos y los que hacemos. Ahí puso el ejemplo de Pedro, el primer Papa,  que seguía con entusiasmo a Jesús pero que falló muchas veces, porque confió mucho en sí mismo y no en la gracia de Dios. Siento que ese es un llamado muy grande a quienes somos pastores, hombres y mujeres consagradas, para reconocer en nuestros hermanos las mismas características que nosotros, con virtudes y con límites, no creernos nunca superiores a los otros, porque somos tan pecadores como los demás. La otra enseñanza del Papa que debemos asumir, sobre todo, en el Sínodo de los Jóvenes, es lo que les dijo a ellos en el Encuentro en Maipú, cuando les pidió en lenguaje muy coloquial que tengan como contraseña en su vida ¿Qué haría Cristo en mi lugar?. En cada circunstancia de la vida, preguntarnos eso: ¿Qué haría Cristo si estuviera en mi lugar?. Por eso lo que estamos haciendo ahora es recopilar las grandes enseñanzas del Papa en sus diferentes mensajes y ver cómo las podemos aplicar en el contexto del Sínodo a nuestra realidad diocesana.

 

Es muy interesante lo que nos dijo el Papa Francisco en la Catedral a los obispos. Dijo que debemos tener y profundizar la conciencia de que somos pueblo, es decir, que  todos los bautizados formamos la Iglesia de Dios y por lo tanto los laicos no son peones nuestros, no están al servicio nuestro, sino que son hermanos con la misma responsabilidad en la vida y en la misión de la Iglesia.  Obviamente los laicos como laicos, los consagrados como consagrados, los pastores como pastores.  Ese es otro tema que me parece muy importante para evitar lo que el Papa decía en esa reflexión, de no caer en el clericalismo y en que los consagrados somos los únicos en tener el monopolio de la vida  pastoral de la Iglesia. Por eso queremos activar nuevamente muchos de los consejos que en algunos lugares funcionan muy bien, pero en otros no tanto. Los Consejos Económicos, los Consejos Pastorales Parroquiales, el Consejo Pastoral Diocesano de Laicos.  Siempre debe haber presencia de todos los carismas y vocaciones de la Iglesia: laicos,  consagrados y pastores. 








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