• Cientos de fieles recorrieron el trayecto a pie, a caballo y en bicicleta hasta Roma, acompañando la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de Chile
Aún no había amanecido cuando los peregrinos comenzaron su caminar este domingo 1 de diciembre, desde la cuidad de San Fernando hasta la localidad de Roma, en la provincia de Colchagua. Cientos de fieles recorrieron el trayecto a pie, a caballo y en bicicleta, acompañando la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de Chile. La tradicional jornada se desarrolló en un ambiente de profunda devoción y unidad, permitiendo a los participantes expresar públicamente su fe y elevar peticiones a la Madre de Dios y de la Patria.
Previo a la peregrinación, la imagen de la Virgen visitó diversas parroquias de la ciudad de San Fernando, entre ellas San Fernando Rey, San Agustín, Santa Rita de Casia y Nuestra Señora del Carmen.
La peregrinación inició a las 5:30 de la madrugada desde la intersección de Avenida Manuel Rodríguez con Avenida Bernardo O’Higgins. A lo largo del recorrido, sacerdotes y diáconos fueron bendiciendo los altares levantados en distintas casas y llevaron consuelo a los enfermos, generando en ellos una gran alegría.
La celebración culminó con una eucaristía en la localidad de Roma, presidida por monseñor Guillermo Vera Soto, obispo de Rancagua. También estuvieron presentes los párrocos Sixtus Uwagüe O.S.A. (Parroquia San Agustín), Aquiles Correa Reyes (San Fernando Rey) y Danilo Yáñez Ossandón O.C.D. (Nuestra Señora del Carmen). Asimismo, participaron los diáconos Francisco Arenas Flores, Fernando Pardo Castro, Ramón Castro Romero, Juan Bustamante y Gustavo González Campos.
Durante su homilía, monseñor Vera destacó la importancia de caminar junto a la Virgen María, recordando que ella intercede constantemente por sus hijos. Señaló que esta tradición es una oportunidad para agradecer a Dios por sus bendiciones y pedir ayuda en tiempos de dificultad. Además, expresó su gratitud a todas las personas que hicieron posible esta celebración: parroquias, comunidades, sacerdotes, diáconos, religiosos, y todo el Pueblo de Dios.
El evento finalizó con la interpretación de pies de cueca por parte de parejas de huasos, mientras monseñor Vera bendecía a los asistentes y a los jinetes que acompañaron a la Virgen del Carmen, sellando así una jornada llena de fervor y tradición.