?En el marco de la fiesta de la Epifanía, el viernes 3 de enero, la Pastoral de Migrantes de la Diócesis de Rancagua organizó una celebración navideña para 20 familias migrantes, marcando un gesto de fraternidad y fe en medio de un contexto social desafiante. Claudia Lazcano, delegada episcopal para esta pastoral, destacó el sentido de esta actividad como una oportunidad para "descubrir el rostro de Jesús en el esfuerzo y la necesidad del otro".
La iniciativa, que se realiza anualmente, cuenta con el apoyo de "Abogados por la Navidad", que es un grupo de jueces y abogados de la región que contribuyen con recursos económicos y gestiones. "Todo lo hacemos a base de donaciones", explicó Lazcano, mencionando aportes que van desde canastas familiares y regalos para los niños hasta una torta donada por un amigo pastelero.
La celebración
La fiesta comenzó con una liturgia, seguida por la entrega de regalos a los más pequeños, en un ambiente que buscó celebrar la multiculturalidad y la fe. Claudia Lazcano subrayó que esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el mensaje del Evangelio frente a los desafíos actuales, incluyendo la xenofobia. "Es un desafío enseñar a los hermanos extranjeros a integrarse respetando mutuamente las culturas", señaló, añadiendo que las familias beneficiadas son ejemplos de esfuerzo y trabajo.
En un contexto donde los discursos públicos a menudo generan prejuicios, la encargada de esta pastoral llamó a "apelar a la humanidad" y recordar que Jesús vino por todos, especialmente, por quienes más lo necesitan. "Las diferencias políticas no deben restarnos humanidad", afirmó, invitando a construir una sociedad más integrada y solidaria.
Testimonio
Una de las participantes de este evento fue Doagnis Ramírez, una madre cubana que participó por primera vez en esta actividad junto a su hijo. “Es algo inesperado, pero es algo muy bueno para nosotros, y más para mi niño, que puede venir a compartir y relacionarse con más personas”, comentó emocionada.
Doagnis también destacó la importancia del trabajo de la Pastoral de Migrantes en su proceso de adaptación. “Es un muy buen apoyo en todos los sentidos, tanto como para mi hijo como para mí. Me ha servido para integrarme más rápidamente en el país”, afirmó, agradeciendo el acompañamiento recibido.
Esta celebración reafirma el compromiso de la Iglesia en Rancagua con los migrantes, recordando que el mensaje de Cristo es un llamado constante a la acogida y la integración.