Actualidad Diocesana

El Tiempo Ordinario es una invitación a vivir la fe en lo cotidiano

Jueves 20 de Febrero del 2025
Tras la Navidad y la Pascua, la Iglesia nos invita a profundizar en el misterio de la salvación durante el Tiempo Ordinario, un periodo de 33 o 34 semanas marcado por la sencillez, la esperanza y la vida diaria.

El Tiempo Ordinario, representado por el color litúrgico verde, nos recuerda que en lo cotidiano también podemos vivir plenamente nuestra fe en Jesucristo. Este tiempo litúrgico no celebra grandes solemnidades, sino que nos conduce a reflexionar sobre la vida y ministerio de Jesús a través de la lectura continuada de los evangelios.

El tiempo se divide en dos etapas:

  • Desde el Bautismo del Señor hasta la Cuaresma, con una duración de entre cinco y nueve semanas.
  • Desde Pentecostés hasta el Adviento, la parte más extensa, que abarca entre 25 y 29 semanas.

Aunque no haya festividades destacadas, algunos domingos incluyen solemnidades como la Santísima Trinidad, el Cuerpo y Sangre de Cristo y la solemnidad de Cristo Rey, que cierra el año litúrgico.

En este periodo, las lecturas dominicales siguen un esquema de lectura continua según el evangelio correspondiente al ciclo litúrgico (A, B o C): Mateo, Marcos o Lucas. Así, se profundiza en el mensaje de Jesús mediante relatos, parábolas y enseñanzas, destacando:

  • Mateo, con el sermón de la montaña y las bienaventuranzas.
  • Marcos, breve y ágil, centrado en los hechos de Jesús.
  • Lucas, con su énfasis en la misericordia y la atención a los pobres.

El llamado del Tiempo Ordinario es claro: testimoniar nuestra fe en cada acción diaria. Preparar con amor nuestras actividades y celebraciones refleja la presencia viva de Cristo en el mundo. Este tiempo nos invita a recordar que, aunque la rutina parezca simple, está llena de gracia y oportunidad para crecer espiritualmente y compartir el amor de Dios.