
En la misa realizada el 13 de marzo, para iniciar la conmemoración del centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí, el obispo de Rancagua, Guillermo Vera, bendijo dos piedras de gran valor histórico y espiritual que estarán destinadas a la construcción de la futura Capilla Nuestra Señora de Los Ángeles, proyecto inspirado en un diseño del arquitecto catalán y vinculado a la tradición franciscana en Chile.
Cabe destacar que el origen del proyecto se remonta a comienzos del siglo XX, cuando el célebre arquitecto de Barcelona, Antonio Gaudí, entregó el diseño de una capilla al fraile franciscano chileno Angélico Aranda. En ese momento el templo no llegó a construirse, pero el diseño se conservó como un legado arquitectónico y espiritual. En las últimas décadas, diversas iniciativas han buscado retomar ese proyecto original para levantar finalmente la capilla en Chile, respetando el espíritu del diseño concebido por Gaudí.
Una piedra desde la cantera española
Una de las piedras bendecidas proviene directamente de España. Según explicó Beatriz Valenzuela, vicepresidenta de la Corporación Gaudí de Triana, ésta pesa 23 kilos y fue traída especialmente para su eventual incorporación en la construcción del templo.
Su valor simbólico es particularmente relevante, ya que proviene de la histórica cantera de Montjuïc, lugar donde extrajeron las piedras para la construcción de la fachada de la basílica Sagrada Familia en Barcelona.
Fue entregada por la junta constructora de la Sagrada Familia a la Corporación Gaudí de Triana.
Vínculo con San Francisco de Asís
La segunda piedra posee una historia aún más antigua y profundamente ligada a la espiritualidad franciscana. Su origen fue relatado por Gonzalo Díaz, presidente de la Corporación Gaudí de Triana quien la presentó durante la ceremonia.
Según explicó, la piedra le fue entregada por el obispo emérito de Rancagua, Alejandro Goic Karmelic, quien aproximadamente seis meses antes de su fallecimiento, le confió la piedra para asegurar su resguardo.
Monseñor Goic le reveló entonces que se trataba de una piedra proveniente de la Porciúncula, pequeña iglesia situada en Asís y profundamente vinculada a la vida de Francisco de Asís.
De acuerdo con la tradición, fue en ese lugar donde el santo escuchó el llamado divino que le pedía “reconstruir mi iglesia”. Interpretando el mensaje de manera literal, Francisco comenzó a restaurar una pequeña iglesia benedictina, recogiendo piedras para levantar nuevamente el templo.
La piedra entregada al obispo Goic por los franciscanos correspondería a una de esas piedras originales utilizadas hace más de 800 años en la reconstrucción de la Porciúncula.
Con la bendición de ambas piedras, se da un paso más hacia la concreción de la Capilla Nuestra Señora de Los Ángeles, vinculada tanto a los franciscanos como a Gaudí.