Las jornadas, realizadas el 28 y 29 de julio, contaron con la exposición del padre Heriberto Cabrera, director del Área de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Chile, quien presentó las nuevas orientaciones para la renovación de la Catequesis de Iniciación Cristiana.
Con una participación promedio de 60 catequistas y agentes pastorales en cada jornada, los días 28 y 29 de julio se realizó la Escuela de Invierno de la Diócesis de Rancagua, instancia formativa que este año estuvo centrada en la Catequesis de Iniciación Cristiana.
La actividad fue organizada por el Instituto de Formación Padre Iván Caviedes, coordinado por el diácono Carlos Martínez, quien agradeció la participación de los asistentes e hizo un llamado a mantener un vínculo permanente con el Instituto para expresar sus necesidades formativas. Asimismo, manifestó la disposición del organismo para responder a esos requerimientos y seguir fortaleciendo la formación pastoral en la diócesis. “Los quiero invitar a ustedes y sus párrocos a que toquen la puerta del departamento de catequesis de la diócesis. Tenemos muy buen ánimo y estamos recorriendo toda la diócesis y si tenemos que ir a una parroquia, una parroquia vamos a ir; así que pidan lo que necesiten, que nosotros vamos a procurar dar respuestas actuales a las necesidades actuales”.
Exposición de las nuevas orientaciones
El principal expositor fue el padre Heriberto Cabrera, director del Área de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), quien encabezó una jornada de formación en modalidad online sobre las orientaciones para la renovación de la Catequesis de Iniciación Cristiana en Chile. Durante su presentación dio a conocer un documento de 360 páginas que busca ofrecer un marco común para la formación de catequistas en el país.
El sacerdote explicó que el texto propone una catequesis con un enfoque más bíblico, kerigmático y experiencial, inspirada en el relato de los discípulos de Emaús como modelo metodológico. En este proceso, los participantes son llamados a vivir un encuentro transformador con Cristo que los impulse a regresar renovados a sus comunidades. Precisó además que el documento no tiene carácter obligatorio, sino que constituye un referente de alto nivel que cada diócesis podrá adaptar de acuerdo con su realidad pastoral.
Una catequesis conectada con la vida de los jóvenes
Entre los principales desafíos planteados, el padre Heriberto destacó la necesidad de vincular el mensaje bíblico con las experiencias concretas de los jóvenes, de modo que la catequesis genere una verdadera resonancia en sus vidas y toque también la dimensión emocional de la fe.
Subrayó que la catequesis debe desarrollarse desde una perspectiva eclesial y comunitaria, involucrando a toda la comunidad en el acompañamiento de niños y jóvenes. En este sentido, propuso incorporar celebraciones con signos y ritos más participativos, donde los jóvenes puedan asumir servicios concretos, como la proclamación de la Palabra o el ministerio extraordinario de la comunión, favoreciendo una experiencia más viva de la liturgia.
Valorar la religiosidad popular
Durante su exposición, el sacerdote también destacó la importancia de reconocer y valorar expresiones de religiosidad popular, como el movimiento de Cuasimodo, por su riqueza organizativa y espiritual.
Asimismo, invitó a que la catequesis salga al encuentro de la comunidad mediante iniciativas de servicio social y proyectos innovadores, como la creación de un "Ministerio del Celular", destinado a acompañar a adultos mayores en el uso de la tecnología.
Otro de los énfasis fue la necesidad de superar el modelo del catequista que trabaja de manera aislada, promoviendo el intercambio de materiales, experiencias y recursos entre parroquias y equipos pastorales.
La Escuela de Invierno concluyó con un espacio de diálogo y formación en el que se compartieron experiencias pastorales y se reflexionó sobre la renovación de la catequesis, el trabajo comunitario y el uso responsable de nuevas tecnologías al servicio de la evangelización. Desde el Instituto de Formación Padre Iván Caviedes se reiteró el compromiso de continuar acompañando a los catequistas de la diócesis en sus procesos formativos y de apoyar la socialización de las nuevas orientaciones catequísticas impulsadas en Chile.