
En un ambiente de alegría, fraternidad y gratitud por la vocación sacerdotal, los sacerdotes que sirven en la Diócesis de Rancagua se reunieron en Cunaco para celebrar la memoria de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos.
La jornada tuvo como centro la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera, quien en su homilía animó a los sacerdotes a renovar con esperanza su vocación y a continuar trabajando por la construcción de un presbiterio más fraterno, especialmente a la luz de las situaciones que como Iglesia han debido enfrentar.
El encuentro fue organizado por la Vicaría para el Clero, a cargo del padre Robinson Piña, quien al finalizar la jornada expresó su agradecimiento a Dios por el don de la vocación sacerdotal y a todos quienes hicieron posible esta celebración.
De manera especial, agradeció al obispo por su presencia y por el mensaje entregado durante la Eucaristía; al vicario ecónomo, por disponer los recursos necesarios para realizar el encuentro; y a las parroquias de Zúñiga, Malloa, Guacarhue, San José de Chimbarongo, Chépica y Peralillo, por su generoso aporte. También destacó la colaboración de los seminaristas, así como del coro.
Compartir fraterno
El encuentro permitió también a los sacerdotes disfrutar de un espacio de fraternidad y alegría. Un momento especialmente valorado por los participantes, que permitió fortalecer los vínculos entre quienes comparten la misión de anunciar el Evangelio y acompañar al Pueblo de Dios.
Al evaluar la jornada, el padre Robinson Piña destacó precisamente la importancia de que la fraternidad sacerdotal pueda expresarse en gestos concretos: “Que la fraternidad no solo sea una linda frase en nuestro ministerio, que podamos vivirla no como un ideal, sino con gestos y acciones concretas”, señaló.
Asimismo, manifestó que regalarse estos espacios de encuentro —para celebrar juntos la Eucaristía, compartir la comida, la hermandad, la alegría y las risas— “nos hace bien y nos ayuda en nuestra misión de pastorear al Pueblo de Dios”.
Tras la jornada, los sacerdotes participantes hicieron llegar sus agradecimientos por la organización y por la oportunidad de vivir este espacio de encuentro fraterno, destacando el ambiente de alegría y comunión que se generó durante la celebración.