
En un ambiente de fe, encuentro y gratitud, trabajadores de la minería de la Región de O’Higgins se reunieron este 10 de agosto, Día del Minero, para participar en dos eucaristías, que fueron presididas por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto.
Recordando a San Lorenzo, patrono de los mineros, la primera eucaristía se realizó durante la mañana en las instalaciones de la División El Teniente, en Sewell, donde trabajadores y representantes de la empresa minera se reunieron para agradecer a Dios por el trabajo y pedir especialmente por la protección de quienes diariamente enfrentan los desafíos propios de esta actividad.
Posteriormente, a las 16:30 horas, se celebró una misa en la Escuela Mina de Chancón (Rancagua), donde participaron trabajadores de la pequeña minería, sus familias y miembros de la comunidad, en una jornada marcada por la fe y el recuerdo de quienes han dedicado su vida a la minería.
Durante las celebraciones, monseñor Guillermo Vera destacó: “En estas misas encomendamos de manera especial a los hombres y mujeres que trabajan en la minería, una labor de gran importancia para el desarrollo y el bienestar de nuestra nación. Oramos por todos ellos y pedimos al Señor que ilumine con sabiduría a quienes deben tomar decisiones, para que puedan impulsarse proyectos que favorezcan una mayor producción, el cuidado de las personas y la creación de fuentes de trabajo dignas y seguras”.
Por su parte, la seremi de Minería de la Región de O’Higgins, Carla Ortiz Castillo, también destacó el sentido de esta conmemoración y el valor de quienes ejercen esta actividad. “Queremos reconocer al minero, una persona muy sacrificada, cuyo trabajo es fundamental para la producción de Chile y de nuestra región. Es una labor que permite llevar el sustento a muchas familias y que exige un gran compromiso y valentía. Especialmente queremos acompañar a los mineros de Chancón, para quienes este día tiene un profundo significado”, señaló.
La jornada permitió así unir a trabajadores de distintas realidades mineras de la región en torno a una misma oración: pedir protección para quienes bajan cada día a la mina, fortaleza para sus familias y esperanza para toda la comunidad minera, bajo la intercesión de San Lorenzo.