
Con miles de peregrinos en camino, los seminaristas de la Diócesis de Rancagua asumirán una misión especial durante los días de la Fiesta de Santa Rosa de Lima de Pelequén: estar cerca de las personas, escuchar sus historias y ponerse al servicio de quienes lleguen al santuario.
Del 28 al 30 de agosto, hombres, mujeres, jóvenes, niños y familias se reunirán en torno a Santa Rosa de Lima para agradecer, pedir por sus seres queridos y renovar su fe. En este ambiente de oración y encuentro, los seminaristas colaborarán en las distintas actividades pastorales y estarán disponibles para acompañar a los peregrinos.
Pero su presencia tendrá también un sentido vocacional. Quienes tengan preguntas sobre su futuro, su camino de fe o una posible vocación sacerdotal podrán acercarse a conversar con ellos. Su propia experiencia de haber respondido al llamado de Cristo puede ser un primer impulso para quienes sienten que Dios los invita a discernir un camino de entrega.
La invitación está abierta a jóvenes y adultos: no es necesario tener todas las respuestas, solo dar el primer paso y animarse a conversar.
Un espacio para servir en el altar
Los seminaristas también hacen un llamado especial a monaguillos, jóvenes y adultos que quieran colaborar en el servicio del altar. Quienes participen deben llegar con su alba y disposición para servir durante las celebraciones.
De esta manera, la Fiesta de Santa Rosa de Lima será también un espacio para vivir la fe desde el servicio, la fraternidad y el acompañamiento.
Pelequén volverá a recibir a los peregrinos del 28 al 30 de agosto. Y quizás, en medio de una celebración, una conversación o un momento de oración, alguno descubra una nueva pregunta en el corazón: ¿qué quiere Dios de mí?
Santa Rosa de Lima de Pelequén, ruega por nosotros.