Actualidad Diocesana

Iglesia de Rancagua recuerda a monseñor Alejandro Goic a un año de su Pascua

Lunes 31 de Agosto del 2026
El 1 de septiembre se realizará una eucaristía en su memoria, que permitirá mantener vivo su testimonio de fe, cercanía y servicio a los más vulnerables.

Con una invitación a orar y dar gracias por la vida y el ministerio del obispo emérito de Rancagua, + Alejandro Goic Karmelic, se conmemorará este martes 1 de septiembre el primer aniversario de su Pascua.

La celebración eucarística se realizará a las 18:00 horas en el templo del Monasterio de la Divina Providencia, de las Hermanas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, situado en calle Lídice #450, Rancagua. La invitación es abierta a toda la comunidad, especialmente a quienes compartieron con el recordado pastor durante sus años de servicio en la Diócesis de Rancagua y en la Iglesia chilena.

Monseñor Alejandro Goic falleció el 1 de septiembre de 2025, a los 81 años. Fue obispo de Rancagua entre 2004 y 2018, período en el que desarrolló una intensa labor pastoral, marcada por la cercanía con las comunidades, la preocupación por los trabajadores, las familias y las personas más vulnerables.

 

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Tras presentar su renuncia al Papa Francisco, continuó su camino de oración, lectura y reflexión en el monasterio de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, comunidad con la que mantuvo un estrecho vínculo.

Nacido en Punta Arenas y ordenado sacerdote en 1966, su trayectoria episcopal incluyó las diócesis de Concepción, Talca y Osorno. También tuvo una importante responsabilidad nacional como presidente de la Conferencia Episcopal de Chile entre 2004 y 2010.

Su voz estuvo especialmente presente en temas de justicia social, desigualdad, condiciones laborales, migración y realidad de las personas privadas de libertad. Asimismo, presidió el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos y Acompañamiento de Víctimas.

Al recordar su primer aniversario, la comunidad cristiana está invitada a poner nuevamente su vida en manos de Dios y agradecer el testimonio de un pastor cuyo lema episcopal, “Cristo es mi vida”, expresó el centro de su vocación y servicio.

La Eucaristía será una oportunidad para orar, recordar y celebrar la esperanza cristiana en la vida eterna.