
Este domingo 27 de septiembre la celebración se realizó en el marco del tradicional Día de Oración por Chile, que cada último domingo de septiembre convoca a las comunidades católicas del país. Este año tuvo un significado especial, al encontrarse la Iglesia en camino hacia el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina de Chile, que se conmemorará en diciembre.
La procesión comenzó a las 16 horas frente a la Catedral de Rancagua, en Plaza Los Héroes. Antes de caminar, los fieles entonaron el Himno Nacional y compartieron un pie de cueca, uniendo la identidad chilena con la expresión de fe.
Encabezando esta caminar estuvieron los integrantes del Baile Religioso Morenos Nuestra Señora de Lourdes, de la parroquia Cristo Rey de Rancagua. Con sus danzas y música anunciaron el paso de la Reina, seguidos por el equipo de animación y, posteriormente, por la imagen de la Virgen.
Detrás caminaron acólitos, diáconos, sacerdotes y cientos de peregrinos. Durante el trayecto, algunos presbíteros estuvieron disponibles para celebrar el sacramento de la Reconciliación, mientras las calles se llenaban de cantos y oraciones por la patria.
El recorrido pasó por Germán Riesco, Almarza, Cáceres, Calderón y Membrillar, hasta llegar al Santuario de la Madre y Tres Veces Admirable de Schoenstatt. Allí, la Virgen fue recibida por una multitud que llenó la explanada del templo.
Uno de los momentos centrales fue la bendición de los escapularios, realizada por sacerdotes de las parroquias del Decanato de Rancagua, quienes posteriormente los entregaron a los fieles.
Y esta jornada finalizó con un pie de cueca y el agradecimiento del Decano del Decanato de Rancagua, el padre Arul Dhas, a todos los colaboradores que hicieron posible esta procesión.
Y mientras se entregaban los escapularios, la Rama de Señoras de Schoenstatt ofreció a los fieles un pedazo de torta y un refrigerio, que fue muy bien recibido por todos los presentes.
Una intención en cada paso
Pero detrás de cada peregrino había una historia. Carmen caminó junto a su esposo para pedir por un primo gravemente enfermo. Luis Riveros, de Cristo Rey y del Movimiento Laical Orionista, peregrinó movido por la fe y el cariño hacia la patrona de Chile.
Lizbeth Camacho, venezolana residente en Chile, agradeció la acogida recibida y caminó especialmente por la recuperación de su hijo. Haydee, en tanto, pidió por la paz y la unidad del país.
Así, familias, adultos mayores, jóvenes y personas que peregrinaron solas hicieron de las calles de Rancagua un gran espacio de oración. Al final, todos volvieron a una sola voz: “¡Virgen del Carmen, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a ti!”