Palabras del Pastor

Mons. Juan Ignacio González saluda a los sacerdotes en su día

- El administrador apostólico de Rancagua, recalca las virtudes de su patrono, Santo Cura de Ars.
  • Monseñor, ¿Quién es santo Cura de Ars y cuáles son sus principales virtudes?

El cura de Ars era un sacerdote francés, que nació en 1786 y murió en 1859, que se llamaba Juan Bautista María Vianney y que le tocó tomar como párroco una parroquia muy pequeña y sencilla en el pueblo de Ars, en una diócesis pérdida de Francia. Fue un hombre que con su sencillez, su ejemplo, su enseñanza cambio no solamente ese pueblo, sino que toda Francia. Ese pequeño pueblo de Ars, se convirtió y todavía lo es, en un lugar de peregrinación de toda Europa e incluso de América viajan a visitarlo.  

  • ¿Qué tenía este cura de especial?

Tenía una sencillez muy profunda, una humildad muy grande y era notablemente cercano a Dios, lo que era visible en sus palabras, en su manera de ser, en una vida muy exigente consigo mismo. Hoy es el patrono de los sacerdotes y especialmente de quienes tienen el alma de cura, que son los párrocos. Estudió con mucha dificultad su seminario. En ese tiempo se exigía saber latín, estudiar mucho, y a él le costaba, pero desde niño sabía que tenía que ser sacerdote y hoy –pasado casi dos siglos desde su nacimiento- es el ejemplo de todos nosotros.

 

  • ¿Qué tiene que ver su ejemplo con la vida de los sacerdotes de hoy?

Destacaría dos cosas: primero, la dedicación a Dios, pues pasaba mucho tiempo en la pequeña iglesia de Ars, orando. Al principio nadie le hizo caso, era un pueblo lleno de fiestas, dedicada al juego, a los bailes, pero, poco a poco, se fue llenando la iglesia, después el pueblo y éste se transformó en lugar de peregrinación; lo segundo, era un hombre que sabía decir las cosas, era claro –como se ve en sus escritos y en las biografías sobre él- pero era muy caritativo. Incluso hasta el más alejado de la iglesia, cuando se acercaba a él sentía la presencia de Dios.

Este mes, el día 4, tenemos la fiesta del Santo Cura de Ars, la fiesta de los sacerdotes y todos tendríamos que preguntarnos si la realidad teológica propia del sacerdocio católico, que al ser ordenado adquiere la dimensión de Cristo, la gracia de Cristo, lo transforma. Ésta es una pregunta especialmente importante: ¿Qué encuentran los fieles en cada uno de los sacerdotes de las diócesis y de todas las diócesis? El cura de Ars nos hace ver que la sencillez, la falta de preparación cultural, la falta de capacidad para hablar de corrido, no son razones para que no podamos ser hombres que atraen a otros, porque trasuntamos y mostramos la actitud y las palabras del Señor Jesús. Lo que hizo el cura de Ars fue dejar que el Señor actuara y se transformó en el ejemplo de los sacerdotes.

 

Monseñor, ¿Cuál es su llamado a los sacerdotes, especialmente en este tiempo de pandemia que estamos viviendo, donde no sólo han debido dar acompañamiento espiritual, sino también material?

Ambos acompañamientos son necesarios y parte de nuestro camino y se complementan. A mis hermanos sacerdotes les digo que todas las obras de ayuda a las personas que están sufriendo mucho por un futuro incierto, por falta de empleo, por hambre, como vemos en las ollas comunes que se están creando en las diferentes ciudades, deben ir acompañadas de una vida interior, de cercanía al Señor, con la oración, por una manera sacerdotal de vivir, de divertirnos, de hablar, de hacer bromas, de tratar a las personas. Si no existe esta manera lo otro no resulta. El cura de Ars y el padre Hurtado, eran así. Las espaldas de un sacerdote se hacen en la oración. Tres elementos están muy claros: eucaristía, oración y preocupación por las almas. Estos permiten dar apoyo a las personas con muchas necesidades: espirituales, materiales y asistenciales.

Quiero saludar a todos los sacerdotes de Rancagua, a mis hermanos del presbiterio. Van pasando los momentos más difíciles de la diócesis y vamos volviendo, poco a poco, a lo habitual nuestro: el servicio a Dios, a los demás, a las tareas de las parroquias, al servicio en la Pastoral Social. Estamos en un momento de reflexión no podemos hacer todo lo que hacíamos. Les pido, durante este tiempo, echar raíces en el amor a Dios, en el amor a la comunidad, dedicación a los más necesitados, sobre todo en la Eucaristía y en su trato personal en la oración con Dios. Les agradezco todo el esfuerzo y apoyo al trabajo que está realizando el administrador apostólico y les pido que recen mucho para que el Santo Padre nombre en el momento oportuno al que va a ser el obispo de la Diócesis de Rancagua. Que el Señor los bendiga a todos, especialmente a quienes están pasando momentos complicados por enfermedad, por dudas, por dificultades con sus comunidades, nuestra vida es así, la vida Cristo estuvo marcada por dificultades, son parte del camino que Dios nos pone por delante. ¡Feliz Día!