Palabras del Pastor

Obispo González por celebración del Mes de la Familia “Debemos defender el verdadero sentido de la familia”

Pastor diocesano, además, llamó a agradecer y reconocer el trabajo de los primeros hombres y mujeres que trabajaron por la creación de la Diócesis de Rancagua, un 18 de octubre de 1925.

Monseñor, hoy, 18 de octubre, se celebra el Domingo Universal de Misiones, DUM, ¿Cuál es el rol misionero de la Iglesia?

La Iglesia desde su inicio tiene la misión de mostrar a los hombres el mensaje de Cristo y hacerlo aterrizar en las realidades temporales donde el ser humano se desarrolla. El mandato misionero lo dio el mismo Señor: “Ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a todas las creaturas”, y la Iglesia ha entendido que esa misión es permanente y constante. El Domingo Universal de Misiones, establecido -desde hace ya muchos años- por la Iglesia Universal, tiene por objetivo recordarnos a todos esta obligación.

A octubre se le llama el Mes Misionero, oportunidad en que las comunidades rezan con especial dedicación para ayudar a que la palabra del Señor llegue a muchas personas que están lejos o no conocen a Dios, como puede ser la realidad en países como medio oriente u otros. Por ello también se realiza una colecta, para proveer a los pastores recursos que permitan llevar adelante este trabajo misionero.

Pero ese mandato misionero también se realiza en la realidad concreta de nuestras comunidades, de nuestras familias, es decir, también nosotros tenemos que recibir la palabra del Señor y, en ese sentido, el mandato misionero es hoy más actual que nunca. Por lo tanto, parece muy adecuado unirnos en oración para que ese trabajo misionero se siga realizando en todo el mundo.

El corazón misericordioso de Dios no quiere que nadie se vea privado de esta fuente de vida, que es el Evangelio. Y eso implica acoger, acompañar, ayudar a todos para que encuentren la buena noticia, la buena nueva del Evangelio. Para que, como nos enseñó -en su tiempo- el papa Benedicto, y ahora lo reitera el papa Francisco, se produzca ese encuentro personal de cada uno de nosotros con el Señor, que transforma la vida y da nueva perspectiva a nuestra existencia, da esperanza y da sentido. 

Llamo a todos, este domingo, a pensar, a salir de sí mismo, para darse cuenta que hay muchos hermanos y hermanas nuestros, incluso en nuestra propia realidad, que necesitan la palabra y la presencia de Dios y que quienes tenemos -por gracia de Dios- esa palabra y podemos vivirla, tenemos que expandirla. La gracia de los bienes espirituales a diferencia de los bienes materiales es que al expandirse se multiplican infinitamente.

Por eso, la palabra, el ejemplo en el ámbito de la familia, de la vida pública, de los cristianos, de los católicos, es esencial para ese trabajo misionero. En Aparecida se acuñó el término “discípulo misionero”, el que es discípulo del Señor, es misionero del Señor y cada uno va expandiendo esa realidad en el ambiente que le toca y todos juntos, orando, permitimos que la Iglesia llegue a lugares donde el Señor todavía no es conocido.

Celebraremos este Domingo Universal de Misiones, DUM, con una misa que se transmitirá a las 12 horas a toda la diócesis (por las redes sociales del Obispado) desde la Iglesia Catedral de Rancagua, para recordar esta misión tan necesaria en el día de hoy.

Monseñor, este domingo también nuestra diócesis de Rancagua cumple un año más desde su fundación, ¿Cuál es su mensaje para los feligreses de la Región?

Me gustaría resaltar que cuando una Iglesia particular es erigida, como lo fue -el año 1925- la Diócesis de Rancagua, implica que esa comunidad de cristianos alrededor de un obispo, apoyado por sus sacerdotes y agentes pastorales, es la manera como la Iglesia Universal se concreta en un lugar determinado. Es la realidad de las iglesias particulares en todo el mundo es lo que permite la existencia de la Iglesia Universal. Por ello, es un día de mucha alegría, recordar a los primeros hombres y mujeres que trabajaron en ella, y agradecerles, como lo haremos hoy en la misa, también dedicada al Domingo Universal de Misiones, DUM. Pensar en los pastores, sacerdotes, religiosas y religiosos que hemos tenido; y pensar que nosotros somos la continuidad que vamos caminando en una historia, que termina en la Iglesia definitiva.  Por lo tanto, alegrémonos y aplaudamos a nuestra diócesis, veamos todos los dones inmensos que se han dado en ella.

Monseñor, por otra parte, octubre es el Mes de la Familia, ¿Cómo aporta la familia al respeto a la democracia y a la participación?

El corazón de la vida de la Iglesia es la familia. Sin embargo, es una de las instituciones que está más maltrecha y a la que le hemos dado menos importancia en las últimas décadas de nuestra Patria. Existen muchas legislaciones que se han ido introduciendo que han ido horadando la esencia de esta institución.

Para los que son cristianos, la familia es una vocación, por lo tanto, es ahí donde se transmiten los grandes valores, no sólo los religiosos, sino que también los éticos y morales y una democracia se apoya y se funda en los valores éticos y morales. Es decir, en un actuar conforme a la razón, a la ley de Dios, a la ley moral y eso se debe transmitir en el seno de la familia. En ese contexto, encontramos una dificultad, porque muchas veces nos damos cuenta que la familia no es transmisora de valores, porque está desarticulada.

En estos momentos que vive Chile, debemos defender el verdadero sentido de la familia y así podremos hacer que haya ciudadanos que vivan los valores fundamentales de ella, como la solidaridad, la caridad y todos los que forman la esencia de la democracia.

La democracia es también una forma de vivir, de respeto a los demás, de comprensión, de acompañamiento, particularmente, a los más pobres.

Ahora que se está hablando de la posibilidad de una nueva Carta Fundamental debemos plantearnos que, sea cual sea, el resultado que salga de la consulta el próximo 25 de octubre, siempre debe salir reforzada la familia, y no siempre ha sido así. Incluso en este momento estamos haciendo leyes que ponen en tela de juicio muchas cosas esenciales de la familia, como la educación de los hijos. Hemos aprobado una ley que atenta contra el que está por nacer. Estamos en una oportunidad histórica para reafirmar cosas esenciales como la familia fundada en el matrimonio, entre un hombre y una mujer, que es el fundamento de la sociedad y de la Patria.