Palabras del Pastor

En solemnidad de Cristo Rey: Obispo llamó a expresar la fe y volver a la Eucaristía presencial

El administrador apostólico de Rancagua,Juan Ignacio González, se refirió también a la campaña de Navidad y pidió a abrir el corazón para recibir a quién asuma como Obispo de Rancagua, en el futuro: “Yo estoy preparando su aterrizaje”, señaló.

Monseñor,  hoy domingo  22 de noviembre se celebra la solemnidad de Cristo Rey ¿Cuál es la importancia de esta fecha?

Es una fiesta muy antigua de la Iglesia, que fue establecida por el Papa Pío XI, en 1925 con la encíclica Quas Primas. Esta fechatiene una importancia esencial, porquetodas las realidades que estamos viviendo, a veces tan trágicas y difíciles, tienen su causa esencial, más profunda en que hemos sacado del centro de la vida, del cosmos y del universo, a la persona de Jesucristo, y, por eso, la Iglesia lo reafirmó hace muchos años con esta fiesta.  El reinado de Cristo está reafirmado en las escrituras, en la tradición de la Iglesia, y, es además una expresión de Jesucristo, que es el Redentor del mundo. Por lo tanto, todo hace referencia a Él, y cuando se desconoce  esa realidad, el hombre queda solo, a su propio arbitrio y pierde el hilo conductor de la historia personal, social, política y esas son las causas de muchos de los males que hoy sufrimos. Si uno piensa en las ideologías que han dominado el siglo XIX, XX, en todas se manifiesta lo mismo: desplazar a Dios y poner en el centro al hombre.

En nuestra Diócesis de Rancagua celebramos con mucha alegría esta solemnidad de Cristo Rey. Por eso, hoy domingo en la tarde, en la Catedral, celebraremos con los jóvenes, con todas las medidas recomendadas, y, en cada parroquia también habrá una celebración en el mismo sentido y bendeciremos la ciudad y expresaremos nuestra fe.

 

Monseñor, con esta fecha se da término al calendario litúrgico y el próximo domingo se inicia tiempo de Adviento. Con ello, ¿usted espera que también se dé inicio a una nueva etapa en la celebración de la Eucaristía, ahora con mayor presencia en las Iglesias?

Todas las comunas de la Diócesis de Rancagua están en fase 3 e incluso pronto pasando a fase 4, lo que permite mayor presencia en los templos. Llamo una vez más a todos los fieles y a nuestros sacerdotes, cuidando las normas sanitarias, a volver a las misas presenciales, porque es muy distinto asistir a la misa por las redes que estar presente en el sacrificio de Cristo en la Cruz y en la comunión que se da en el templo. Por eso, mientras podamos y la autoridad lo permita, en razón de los pasos que está cada comuna, se vuelva a la misa presencial, a las celebraciones litúrgicas, que los diáconos vuelvan a retomar sus capillas y a reactivar la Iglesia, especialmente, en el inicio del Adviento. Éste es un momento bien particular, porque nos empezamos a preparar para poner en el centro del corazón al pequeño niño, que es un gran niño que es Dios.

 

Monseñor, en ese sentido, ¿Nuestra diócesis está preparando alguna campaña de Navidad?

Queremos a través de las parroquias y las instituciones de la Iglesia trabajar en la Caja de Navidad, que tiene tanta tradición en nuestras comunidades y consiste en que ninguna familia de nuestra diócesis pase una Navidad amarga, por no tener los recursos para tener un momento de juntarse el día 24 por la noche; que ninguna familia sienta que el Señor nace para otros y que para ellos hay tristeza. Estamos preparando muchas cajas de Navidad, pero esta responsabilidad en este momento recae en las parroquias, instituciones y colegios de Iglesia.

Todavía hay gente que la sigue pasando mal y las proyecciones en relación  a la economía no son buenas, nos dirán muchas cosas, pero el año que viene puede que haya aumento del desempleo, y por lo tanto, habrá familias que quedaran desprotegidas, entonces en marzo o abril reiniciaremos el trabajo centralizado de Caritas para la entrega de alimentos y ropa para las familias. Ahora en Adviento la parroquia, el centro de la vida de la Iglesia, debe auxiliar a católicos y no católicos.

 

Monseñor, por otra parte, el Nuncio Apostólico en entrevista con El Rancagüino, señaló la importancia de los fieles y también se refirió a su doble responsabilidad…

Si. Leí la entrevista. Como dice don Alberto, estamos a la espera de quién va a ser el próximo obispo de Rancagua. Mientras, sigo con las dos responsabilidades, lo que sin duda, es complejo y difícil, porque son dos diócesis que juntas hacen casi dos millones de personas: San Bernardo, tiene 800 fieles, y Rancagua alrededor de un millón 200; y más de 100 parroquias, 40  y 67, respectivamente. Espero que el Santo Padre decida cuanto antes. Mi visión es que eso debería suceder luego, pero no lo sabemos. Lo que si pido a todos es que abran su corazón para recibir al que sea, de dónde venga, porque será el Vicario de Cristo para la diócesis.

La Diócesis de Rancagua, según mi concepto, tiene una potencialidad maravillosa en todo lo que he visto en casi 8 meses de trabajo intenso, de visitas y reuniones con los sacerdotes. Es una diócesis que también hay que trabajar en el cuidado de nuestro clero, que ha sufrido un embate y dificultad grave en el pasado, pero que poco a poco se va curando. Eso, ha sido mi mayor empeño, estar cerca de los sacerdotes, organizar la parte estructural de la diócesis, el consejo de Gobierno, consejo de Decanos, Vicario para la Educación, para la Catequesis, delegado para la Pastoral Universitaria y Académicos, recién nombrado. Habrá algunos cambios de parroquias, no muchos, pero los habrá de aquí a fin de año. Una serie de cosa que significa prepararle lo mejor posible el aterrizaje al hermano que venga  como Obispo de Rancagua.