Monseñor, ¿Por qué es importante que se retome la Eucaristía y los sacramentos?
Lo primero que debemos tener muy claro es que la asistencia virtual no es igual que la asistencia presencial a la celebración de la Eucaristía. La participación de los fieles de forma presencial en la misa, es el corazón de la vida de la Iglesia. Por lo tanto, reitero mi llamado -tomando todas las medidas sanitarias- a volver a la misa presencial, con la cantidad de personas que establezca cada paso en el que esté cada comuna. Instó a todos los fieles de la diócesis de Rancagua a averiguar los horarios de las misas en sus parroquias y capillas y asistan con las precauciones recomendadas. También a los sacerdotes los llamo a celebrar la Eucaristía. Es lógico que sintamos temor e incertidumbre, pero debemos tener confianza que si cumplimos las normas sanitarias podemos celebrar las misas como está señalado por la autoridad.
En relación a los demás sacramentos es tradición de nuestra diócesis que el día 8 de diciembre o cercano a esa fecha, los niños realicen su primera comunión, hemos buscado muchas fórmulas para que puedan recibir los sacramentos. Así es como en muchas partes se está realizando durante toda la semana en grupos de 8 a 10 niños, junto a sus padres, para cumplir el aforo permitido. Lo interesante es que los medios habituales, que son los sacramentos y a través de los cuales Dios nos da la fuerza para vivir en el mundo que tenemos, comiencen a llegar cuanto antes a la gente. La misma situación pasa con la Confirmación. En ese sentido, he delegado de forma permanente –mientras dure la pandemia- en los párrocos, capellanes y sacerdotes que tienen a su cargo comunidades, la posibilidad de confirmar en nombre del Obispo y eso ya se está realizando. Llamo a todos los que estén preparados para recibir estos sacramentos a que participen de las primeras comuniones y las confirmaciones. Es decir, tratemos, respetando las medidas de seguridad, de volver a cierta normalidad, porque es esencial para la vida de la Iglesia.
Monseñor y en relación a los funerales, ¿Cuál es su llamado?
Para muchas personas ha sido muy doloroso esto de tener que sepultar a sus deudos casi sin poder presenciar, ni tener culto ni ninguna celebración. Ahora se pueden realizar los funerales, a excepción de que sea caso Covid-19, porque ahí el protocolo es diferente porque se requiere actuar con mucha rapidez, pero para los demás casos se puede, según ha establecido la autoridad.
También en los cementerios puede asistir un grupo determinado de personas, según la etapa de la comuna y si es un lugar abierto o no. Rezar y despedir a nuestros difuntos es esencial. Los cementerios estuvieron cerrados para la solemnidad del 1 y 2 de noviembre, pero ahora se pueden abrir.
Hemos estado un tiempo encerrados, hoy –con la baja en el grado de intensidad de la pandemia- podemos tratar de volver a los sacramentos de la fe cristiana con la mayor normalidad posible, cumpliendo las normas.
Esta realidad que estamos viviendo ha sido un llamado para que muchas personas vuelvan al Señor. Ahora comenzamos Adviento, que es un tiempo de nueva esperanza, con el Señor que nace, también dentro de dificultades humanas, de persecución, de amenaza de muerte, pero incluso así, el Señor vino. Entonces, tenemos que mirarlo a Él en el pesebre y reflexionar que, si bien, la vida en la tierra puede ser difícil y compleja, tenemos la fuerza de Dios para seguir adelante.