Monseñor, ¿Cuál es la importancia de la Inmaculada Concepción, especialmente para los fieles que le tienen tanta devoción?
La Iglesia desde sus inicios creyó firmemente en la Inmaculada Concepción de María. María fue preservada del pecado original desde su nacimiento, porque había sido elegida para ser la Madre del Redentor. Esta convicción, que está arraigada en muchos Padres de la Iglesia, siguió durante muchos siglos, no es solo de ahora que existe tanta devoción por la Inmaculada Concepción de María. Es por ello, que el Papa Pío Nono, lo declaró en el año 1854, dogma de fe de la Iglesia, esto significa que una verdad revelada por la Iglesia, la hizo patente a todo el mundo.
¿Pero por qué es tan importante para todos nosotros la Virgen María?
Porque es la madre de Dios, es el camino a través del cual llegó el hijo; y, es el camino a través del cual nosotros vamos al hijo. Es muy adecuado a nuestra naturaleza humana saber que Jesús tuvo una madre. De esta forma se nos hace a nosotros el camino más llevadero y más fácil. Cualquiera de nosotros, cuando tiene una dificultad en esta tierra, recurre a la madre y nosotros tenemos a la madre de Dios en cuerpo y alma en el cielo, presente en nuestra vida, porque es la que nos guía y nos lleva a Jesucristo. Por eso esta fiesta tiene tanto arraigo y que en Chile, ha generado esta costumbre tan maravillosa que es el Mes de María, que comienza el 8 de noviembre y culmina el 8 de diciembre.
San Bernardo dice una frase muy linda: ‘De María nunca se dirá suficiente’ y él es el Padre de la Iglesia que más ha escrito de María, por lo tanto, ésta es una ocasión es muy propicia para acercarnos al manto de la Virgen. El papa Francisco, el año 2018, nos dijo a los obispos, al final del retiro de tres días que tuvimos con él, en Roma: ‘Les recomiendo que cuando tengan dificultades como las de estos tiempos, hay que hacer lo que dicen los Padres de la Iglesia, cubrirse con el manto de la Virgen María para que pase el momento de la tempestad’. Hoy estamos en momentos difíciles, puede que aumenten nuevamente los casos de coronavirus, entonces, protejámonos con el manto de la Virgen. Por eso llamo a todos a participar el día 8 en las distintas celebraciones que realizaremos, éstas no serán presenciales, porque así nos lo ha pedido la autoridad sanitaria, pero las vamos a realizar a través de los medios digitales. Vivamos un 8 de diciembre con ‘María en casa’ y hagamos algo concreto para que ella esté presente en nuestras vidas y lo que más recomendado es rezar el santo Rosario. Por lo tanto, acostumbrémonos a rezarle a la Virgen, nuestra madre, el Santo Rosario.
Monseñor, por otra parte, en este mes de diciembre un sacerdote diocesano va a celebrar sus bodas de oro en el ministerio y otro religioso va a iniciar su vida en el ministerio, ¿Cuál es su visión actual de la vocación sacerdotal?
Todos conocemos al padre Pancho Cáceres, un cura que es parte de nuestra Diócesis de Rancagua, que estuvo mucho años en Peralillo y que es una manifestación muy viva y fuerte de que el ser humano es capaz de comprometerse para siempre con los grandes ideales y el más grande de ellos, es seguir el llamado de Dios, y aquí tenemos a alguien que ha gastado la vida entera en servir, servir a Dios y servir a sus hermanos.
La vocación sacerdotal es el regalo más grande que puede recibir una persona, porque es una llamada al amor exclusivo. Todas las llamadas son igualmente grandes, entre ellas la matrimonial, pero el Señor necesita algunos hombres y mujeres que se dediquen completamente a Él. El caso de Francisco Cáceres, es un santo orgullo para nuestra diócesis tener sacerdotes así y hay muchos como él, por eso, cuando se presentan momentos de dificultad no pueden empeñar esta otra manifestación maravillosa de miles de curas sirviendo a sus hermanos.
Y por otro lado, un joven perteneciente al movimiento Identes, que se ordena el 12 de diciembre, manifiesta la otra cara de la moneda, aquella capacidad de nuestros jóvenes a comprometerse. Llamo a los jóvenes a que le pregunten al Señor: ¿Qué quieres de mí? Y quizás el Señor lo mire y estén dispuestos a seguir el ejemplo maravilloso de Francisco Cáceres. El domingo 6 de diciembre, asistiré al Santuario de Santa Rosa de Pelequén para celebrar la misa de acción de gracias de las bodas de oro del padre Pancho.