Palabras del Pastor

Los desafíos 2021 para la Iglesia

- El administrador apostólico de Rancagua, monseñor Juan Ignacio González, señaló cuáles son los temas que deberían convocar a obispos, sacerdotes, agentes pastorales y laicos.

Monseñor, ¿Cuáles son los desafíos, como Iglesia que nos van a convocar para el 2021?

Para el próximo año considero que hay varias cosas que están en los primeros lugares. Creo que hay que comprender que está la comunión de la Iglesia y, por otro, la diversidad propia de la Iglesia, es decir, cada diócesis tiene su propia realidad. En ese sentido, la sabiduría de la Iglesia milenaria muestra que dentro de aquello que es lo común lo propio la enseñanza fundamental de Jesucristo debe hacerse aplicable a cada una de ellas. El papa Francisco habla mucho del poliedro,  que es una realidad que tiene muchas caras distintas. Esto es importante porque la fisonomía de la Iglesia católica es así, se hace y se realiza en cada Iglesia particular, donde está el desafío principal de llevar el Evangelio.

También está el  gran desafío de la renovación de la parroquia, especialmente en el momento actual. A veces,  estamos muy acostumbrados a lo que hacemos. En la parroquia se realizan diferentes procesos: de formación, de conversión, de incorporación a la Iglesia, ahí también despedimos a las personas, se realiza la familia, surgen, las vocaciones, entre otras.

Además, hay que reafirmar la importancia de los párrocos en la vida de cada parroquia, ver qué hacer según su realidad, que la sabiduría de quien hace cabeza en la parroquia debe tener sabiduría para llegar a todas las personas: adultos mayores, matrimonios jóvenes, migrantes, y que todos reciban en la parroquia las cosas esenciales y para mí dentro de éstas se encuentran el gran desafío de la toda la Iglesia de cómo enfrentar la catequesis en tiempos de pandemia. Este año nos pillo la pandemia y en muchas partes estuvo la imposibilidad de realizar catequesis.

Cómo enfrentar la realidad de los jóvenes frente al matrimonio, algunos jóvenes incluso católicos le tienen cierto temor al matrimonio religioso; qué hacer con los adultos mayores. Frente a estas y otras realidades cada uno debe descubrir qué debe hacer.

En otra área debemos continuar con el trabajo del Consejo de Prevención de Abusos, en cual hemos trabajado durante muchos años y ahora tenemos que aplicar las indicaciones nuevas que se deben aplicar, y que son la manera de comportarse desde el obispo hasta la última persona que trabaja en cualquier órgano pastoral. En nuestra diócesis de Rancagua hay un Consejo, pero se debe seguir trabajando y formando a todos los agentes pastorales no sólo en la prevención de abusos en el ámbito sexual, sino también en el ámbito del abuso de poder. Todos estos son desafíos comunes a la Iglesia.

 

Monseñor, ¿Cuáles son algunos de los desafíos de nuestra diócesis de Rancagua?

En nuestra diócesis de Rancagua hemos anunciado hace algunos días varios cambios en las parroquias. Por ejemplo, en este ámbito hay dos parroquias que estarán a cargo de religiosos, los padres  Identes que están en Graneros se harán cargo de las parroquias de San Agustín de Hipona y Santo Cura de Ars.

También la idea de la Pastoral Universitaria y de las personas que trabajan en la educación superior y técnico profesional vamos a comenzar a desarrollarla este año 2021. Tengo mucha confianza, hemos estudiado durante muchos meses las diferentes necesidades de las parroquias y hemos dado todos estos pasos.

En nuestra Diócesis también es relevante comenzar a vivir una fraternidad sacerdotal, diáconos y agentes pastorales para dejar atrás los hechos que se produjeron en la Diócesis y que fueron muy dolorosos, la gran mayoría falsas, pero que causaron mucho daño. En ese sentido, hemos dado muchos pasos de poder escucharnos. Tenemos muchos desafíos  por delante.

 

Monseñor, son muchos los desafíos para la Iglesia y nuestros sacerdotes, ¿Cuáles serían los desafíos para los laicos?

Los laicos tienen que tomar su puesto definitivamente en la Iglesia, eso significa, por ejemplo, que con la propuesta del proyecto de ley sobre Eutanasia, la gente se vuelca a la Iglesia a preguntar qué vamos a hacer y cuando en realidad son los laicos preparados los que deben intervenir en las realidades temporales. Por ejemplo, en la constitución nueva. Tenemos que despertar a los laicos para que tomen su papel y en su realidad cumpla su función que es buscar la santidad en la familia, en el trabajo. Si tuviéramos buenos laicos empresarios, no hubiese habido colusión, pero la tuvimos; si tuviéramos buenos laicos en la política, no tendríamos leyes como las que estamos teniendo.  Tenemos una gran falla y tenemos que superar con la formación.