Monseñor, ¿Cuáles son las recomendaciones para este Domingo de Ramos?
Como todos conocemos hay una sentencia en preparación por parte de la Corte Suprema que recoge sustancialmente lo que se le pidió a la autoridad, en relación al derecho a la libertad religiosa y de culto que está consagrado en la Constitución. Esta resolución está siendo redactada y no conocemos en detalle su tenor, por lo tanto, las normas actuales sobre la asistencia a los oficios religiosos en fase 1, en Cuarentena, siguen siendo las que teníamos, es decir, no hay un permiso especifico para que las personas puedan concurrir a los lugares de culto.
Este fin de semana se inicia Semana Santa, con un momento muy importante y decisivo en la Salvación, que es el ingreso de Cristo en Jerusalén, y que llamamos Domingo de Ramos, el cual tendrá que ser a través de las redes sociales. Llamo a todos a participar en la Santa Misa, a las 12 del día, a través del canal ISB. (youtube canalisb.cl) Ahí bendeciremos los ramos y pido a todos que los preparen en sus hogares, con palma, olivo o romero. Esa bendición es totalmente válida para este año 2021.
El lunes o martes conoceremos la sentencia de la Corte Suprema y en relación a ésta veremos la reacción de la autoridad de Gobierno en cuanto los protocolos. No sabemos si ello alterará el resto de la celebración de Semana Santa, permitiendo la asistencia de algunas personas. Por lo tanto, pido a todos tener mucha paciencia, a esperar, tenemos claro que la libertad religiosa debe tener un tratamiento diferente a otras libertades en la democracia, por ello se encuentra consagrada en la Constitución, por lo que estamos a la espera de lo que pase.
Monseñor, ¿Cuál es su mensaje para la celebración de este Domingo de Ramos, pero también para lo que viene de Semana Santa frente a este panorama tan incierto?
En este momento, en los lugares que estén en cuarentena, la Eucaristía y la bendición de los ramos se va a celebrar como si estuvieran los fieles presentes, pero ellos sólo podrán participar a través de las redes sociales, de forma virtual. Eso, hay que tenerlo claro, vamos a cumplir lo que diga la autoridad, particularmente este domingo.
Lo más importante es que este domingo se inicia el momento crucial de la vida del Señor, en el que Él entra a Jerusalén entre alabanzas, pero todos sabemos que esto termina en la cruz. Y ello tiene una enseñanza para nuestra vida personal, familiar, porque nuestra vida también es así. El Señor fue alabado por el pueblo de Jerusalén, pero poco a poco, las cosas se fueron complicando, Él sabía lo que iba a suceder. En nuestra vida hay que acompañar a Jesús y ello significa estar con Él en su caminar y éste va desde la gloria hasta la aparente derrota, y al revés, el gran triunfo de Cristo en la cruz, porque este triunfo, aceptado por Él, aún con dolor y dificultad, se produce nuestra salvación. Él vino a cumplir la voluntad del Padre, como dice la Escritura, y la cumplió. Para nosotros cristianos, hombres mujeres, nuestro caminares el mismo, venimos a cumplir la voluntad de Dios, cada uno, según su llamado, su condición, ya sea soltero, casado, sacerdote; con una situación económica buena, normal, mala; con trabajo o sin él; en todas las circunstancias estamos cumpliendo la voluntad de Dios. Y ella pasa también por momentos de mucha euforia, como la entrada del Señor a Jerusalén, y también momentos de aparente derrota humana, como cuando estamos abatidos por una enfermedad, por una pandemia, por una realidad familiar y, sin embargo, en ambas circunstancias se manifiesta Dios en nosotros, particularmente en la de la cruz. Entonces, sigamos al Señor en estos días y en este tiempo, habrá meditaciones que estamos preparando y que serán entregadas día a día para seguir al Señor a partir del día miércoles. La Misa Crismal se realizará cuando podamos reunirnos los sacerdotes. Vivamos con cuidado y con alegría cada una las ceremonias, que implican la cercanía del Señor y agradecimiento a Él, que viene a morir por nosotros. El día viernes Santo es de abstinencia, no se debe comer carne por amor al Señor, sólo debe haber una comida fuerte y el resto sólo para mantenerse. Son costumbres muy antiguas de la Iglesia y que de alguna manera expresan la voluntad de unirse con un pequeño sufrimiento al Señor, como expresa San Pablo.