Ese fue un momento espiritual muy rico y de mucho sentido, en que cerca de 350 personas nos juntamos a través de las redes, en donde casi todas las parroquias, sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, miembros de departamentos, en fin, todos los que trabajan en la diócesis nos reunimos para rezar juntos, para reflexionar, para cantar juntos, y meditar gracias a algunos hermanos que nos hicieron de guía y comentar algunas ideas que van a ser las centrales durante este año 2021. La primera idea tiene que ver con un tema muy presente en nuestra diócesis y es sobre la vida de nuestros sacerdotes y que podamos dejar atrás momentos difíciles y mirar hacia adelante; y eso lo hemos sintetizado en una línea fuerza que es: “fortalecer la vocacióne identidad sacerdotal”. Fortalecer la misión del sacerdote en la iglesia, su guía como pastor, su servicio como hermano que se pone a disposición de la comunidad y pensar en que necesitamos más vocaciones sacerdotales; y fomentar la fraternidad entre los sacerdotes, como el Papa Francisco lo ha dicho en la encíclica Fratelli Tutti, muchas veces se quiebran las confianzas y hay que tratar de recuperarlas. Esto pasa en la vida humana y también en la Iglesia, lo importante es que hemos dado grandes pasos para avanzar en ello.
La segunda idea fuerza de este año es la formaciónque debemos tener en la fe todos los que tenemos la misión de transmitirla a las nuevas generaciones, usando las herramientas actuales. Es que además de vivir la fe hay que saber cómo transmitirla y eso implica una cierta pedagogía, implica adecuarse a las circunstancias que vivimos y al momento histórico que vivimos, que es muy particular. Hay programas de formación para laicos, catequistas y profesores de religión que están en marcha en nuestra diócesis y que son muy masivos. Especialmente, queremos avocarnos a la formación teológico-pastoral de los catequistas, pues ahí tenemos un tema muy particular que es cómo trasmitir la fe a los jóvenes y niños… estamos pensando en la preparación de las primeras comuniones, confirmaciones y la preparación pre bautismal. Hasta ahora, en la diócesis se usan muchos materiales diversos y hay que uniformarlos, por ello, se ha ofrecido el material que usamos en la Diócesis de San Bernardo, que está disposición gratuitamente en la red. Tenemos que poder montar la catequesis on line, pues está pasando lo mismo que el año pasado, que estamos en cuarentena.
El último de los puntos es la pastoral social. El año pasado tuvimos una manifestación muy clara de la presencia de la Iglesia en la difícil realidad que estábamos viviendo. Y este año también será así, tal vez con un foco distinto. Sería irrisorio pensar en una fe que se vive en su dimensión personal y familiar y no tiene su manifestación social, por ello, cuando vemos que la gente lo está pasando mal – el Cristo Sufriente- tenemos que pensar en cómo acercarnos. Sobre esto nos invitó a meditar el padre Cristián Catalán, presidente de Caritas diocesana, y en estos días vamos a decidir el camino a seguir, especialmente, para cuando vengan los meses más duros.
Esta reunión fue una manifestación de una iglesia viva, que no se detiene ante las adversidades, y que va adelante, pese a las contrariedades que cada uno está sufriendo. Eso es un signo muy alentador para todos nosotros en la Diócesis de Rancagua: saber que pese a las dificultades que pasamos la Iglesia va adelante,“mar adentro a lanzar las redes”,a difundir el Evangelio y a pescar como nos enseñó el Señor.
Hemos entregado un documento que se llama “Principios y Valores de la Enseñanza Social de la Iglesia”, que pone ordenadamente la enseñanza de la Iglesia sobre los aspectos que más inciden en la organización de la sociedad de cara al proceso de elaboración de una nueva constitución.
Este documento tiene dos objetivos: primero, alumbrar la conciencia d ellos que tiene que elegir a los constituyentes. En esta materia no cabe una elección desinformada. Hay que ir a votar en mayo y una de las autoridades más importantes que vamos a escoger es precisamente a los que van a elaborar la nueva Constitución y este documento quiere iluminar la mente de los católicos y hombres de buena voluntad que quieren saber qué conviene para Chile. Es un documento sencillo no muy largo que sirve para hacer el juicio personal, pues están explicitados los principios fundamentales. Y después el juicio que yo hago respecto de cada candidato. Nos permite hacer un testeo sobre ellos y lo que piensan, por ejemplo, sobre la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiaridad, la defensa de los más pobres, la participación. Además, de ver sus valores y concepciones con respecto a la familia fundada en el matrimonio, la vida, la comunidad política, los derechos humanos, el medio ambiente y la paz. Hemos puesto también dos aspectos más, que son el trabajo digno, y el que somos parte de una comunidad internacional que tiene una vida económica.
Recomiendo a todos leer este texto, aprovechando que se nos ha ampliado el plazo para las elecciones, y sacar cada uno sus conclusiones. Cada uno responderá ante Dios sobre su elección, pero lo que no puede ser es que los cristianos católicos, que tenemos principios claros sobre temas que son, como dice el Papa Benedicto, no negociables, le entreguemos las decisiones sobre temas básicos y esenciales de la vida de un país cristiano a gente que no es cristiana y no piensa como nosotros los cristianos.