Monseñor, como país estamos viviendo un momento histórico, como creyentes ¿qué podemos esperar de este proceso?
Primero, como creyentes debemos tener esperanza frente a lo que se está construyendo y que ha sido el clamor de una inmensa mayoría del pueblo chileno, y acompañar este proceso con nuestra oración. Sabemos que estos procesos tienen una cuota de dificultad, a veces, cuesta ponerse de acuerdo. Por ello es relevante entenderse, dialogar, escucharnos y saber valorar lo bueno que tiene el otro. Todas esas capacidades se deben poner en juego en quienes hemos elegido para que nos representen para escribir la Constitución. También junto a ellos, debemos pedir por todas nuestras autoridades, por quienes dirigen el país, por quienes hacen las leyes, y quienes las ejecutan para que tengan esa capacidad de diálogo, de escuchar al pueblo que les ha elegido y tratar de responder de la mejor manera.
Entonces, es importante tener una mirada de esperanza y apoyar desde la oración y también -en cuanto podamos- hacer oír nuestra voz. Todos de alguna forma podemos hacer llegar nuestra opinión y hacer sentir lo que quisiéramos como país y qué les pedimos a las autoridades, porque cuando vemos que les cuesta ponerse de acuerdo, no es aquello lo que queremos. Les pedimos capacidad para dialogar y lograr acuerdos. No es fácil contentar a todos, por eso los acuerdos son relevantes y son los que le dan tranquilidad y estabilidad a un país. Nuestros hermanos y hermanas, que hemos elegido para redactar la Constitución, tienen la tremenda responsabilidad de sacar adelante las expectativas de un país y que sea en un ambiente de paz, que es lo que más anhelamos para Chile.
Monseñor, la Iglesia celebrará el tradicional Te Deum como acción de gracias, ¿Qué debemos agradecer?
Primero el hecho de ser chilenos y haber nacido en esta tierra. Chile y su historia es tejida de logros y de fracasos; de encuentros y desencuentros; una historia tejida de tragedias humanas, porque no hemos sabido entendernos; de tragedias naturales. Toda esa historia tan nuestra, es un don, es un regalo de Dios, pero también es una tarea, un compromiso de todos. Entonces, debemos dar gracias por lo que hemos logrado, por lo que somos, pero además rezar por estar comprometidos en la construcción de nuestra tierra. La Patria es don y tarea; es regalo y compromiso.
En Fiestas Patrias recordamos a los héroes -en una ciudad heroica como Rancagua- y lo hacemos mirando a gente que se arriesgó por el bien de los demás y por un proyecto de país. Hoy, ese ejemplo debemos hacerlo nuestro y seguir construyendo nuestra historia. Hoy las grandes batallas se dan en la vida diaria, en el trabajo, en sacar adelante una familia, en los estudios, pensando en los demás y comprometiéndose en tareas de servicio. Esas son las batallas de hoy y es ahí donde deben surgir los héroes de todos los días, anónimos y que ayudan a que otros tengan esperanza. Los héroes lucharon para que la gente tuviera esperanza en una Patria libre, justa, soberana, progresista, con eso alentaron la vida de las personas. Hoy, nos corresponde en nuestras tareas de cada de día ser héroes; y dar gracias por nuestra historia, por la tierra y por la gente que ha surgido en ella; y, al mismo tiempo, sentir la responsabilidad que tenemos de seguir construyendo la historia de nuestra Patria.
Monseñor, ¿Cómo deberíamos los católicos vivir estas Fiestas Patrias?
Con mucha alegría, mucho entusiasmo, pero también con mucha responsabilidad. Siempre las Fiestas Patrias son motivo de reunión, de compartir con la familia. Si bien este año a diferencia del 2020 podemos reunirnos, debemos hacerlo sabiendo que estamos en pandemia y que ésta no ha sido derrotada, por lo que debemos tener mucho cuidado en la forma de celebrar. Esta pandemia nos ha llevado a estar separados, y quizás éste es un momento para encontrarnos como familia y en ese ambiente celebrar comiendo cosas ricas y jugando cosas entretenidas, para compartir en un ambiente sano, velando por la familia y por el bien de los demás, y evitando excesos.
También como creyentes participando de aquellas cosas que nos identifican como es el Te Deum. En la Catedral de Rancagua lo celebraremos el sábado 18 de septiembre, a las 10.30 horas. También en muchas parroquias están realizando actividades de Fiestas Patrias, como el Te Deum, misas a la chilena o incluso en algunas pequeñas fondas. Lo importante es celebrar con alegría, pero con mucha responsabilidad evitando los excesos y con los cuidados necesarios debido a la pandemia para seguir construyendo nuestra Patria.