Palabras del Pastor

Obispo de Rancagua llama a vivir en oración y con mucha fe el Mes de María

- Monseñor Guillermo Vera Soto se refirió a las elecciones que se realizarán durante este mes de noviembre, y dijo “pidamos a la Virgen que interceda por nosotros y nos ayude a buscar aquello que más convenga para el país, donde queremos se mantengan los valores en los cuales nosotros creemos y que debemos cuidar y defender”.

Monseñor, ¿A qué nos invita la Iglesia al celebrar el Mes de María?

Al invocar a la Virgen como madre y al celebrar el Mes de María nos lleva a crecer en un espíritu de familia, el sabernos hijos de una madre que nos quiere, que nos cuida y a la cual invocamos siempre con cariño en medio de nuestras necesidades. El Mes de María nos invita a sentirnos pequeños y, por lo tanto, necesitados del auxilio del Señor, que nos llega de forma especial a través de la Virgen María; y necesitados también de un espíritu más fraterno en medio nuestro. Es un tiempo de oración muy tradicional en nuestra patria y que la vida de fe de mucha gente, que lo espera con ilusión, y que se prepara con cariño, se abren todos los días las parroquias, las capillas para rezar, para participar en jornadas de meditación. Hoy, la creatividad y la tecnología permiten hacer muchas más cosas para este momento de oración, como ver un video. Junto a ello, también hay otras iniciativas como el Rezo de la Aurora, que es levantarse muy temprano los días sábado para rezar y en algunos casos celebrar la misa y compartir un desayuno. Durante el Mes de María se crea un clima de familia, hoy más necesario que nunca.

Monseñor, ¿Qué peticiones podemos realizar a la Virgen María que interceda?

Durante este Mes de María vamos a celebrar las elecciones presidenciales, de senadores, diputados, de Core. Se va a pedir nuestra opinión en esto, que es tan importante, y sabemos que nuestro país está viviendo momento de bastante crispación, donde nos separamos en si se piensa igual que el otro, o se cree que lo que piensa el otro es malo. El Mes de María, especialmente para los creyentes, nos va a ayudar y motivar para enfrentar estas elecciones en un espíritu más abierto y más fraterno, con claridad para lo que queremos para nuestro país; a saber escuchar y valorar lo positivo del otro. Pedirle a la Virgen que interceda por nosotros y nos ayude a buscar aquello que más convenga para el país, donde queremos se mantengan los valores en los cuales nosotros creemos y que debemos cuidar y defender.

Invito a los creyentes a vivir este Mes de María con mucha fe, con mucha ilusión, en las parroquias, en las capillas y en las casas, que en cada una de las casas de un católico haya un altar dedicado a la Virgen, que no falten las flores frescas y que sobre todo no falte la oración personal, por cada uno, y la oración por Chile, por nuestra patria.

Recemos insistentemente para que sepamos elegir bien y las personas que sean elegidas puedan cumplir su misión en un espíritu de apertura y en un espíritu de buscar lo mejor para el país, y donde se respeten los valores, que el alma de Chile ha cuidado siempre.

Es importante recalcar el valor del respeto a la vida, el respeto a la responsabilidad de los padres en la educación de los hijos, la libertad de enseñanza, la libertad de culto. Todos son valores fundamentales y a quien salga elegido, nosotros le pediremos que se cumplan. Esto hará de Chile un gran país.

Monseñor, en esa línea, en la diócesis estamos comenzando el Sínodo, que es un proceso relevante para la Iglesia...

El Mes de María y la Virgen nos invita a ser familia y por lo mismo queremos un país fraterno, que no significa que todos pensemos igual. Y eso mismo debemos vivirlo en la Iglesia, que es la familia de Dios. En este Mes de María expresamos muy bien lo que es ser Iglesia, una familia, donde tenemos claras las cosas fundamentales, en las cuales creemos y que debemos cuidar, pero también tenemos nuestra forma de pensar, de actuar, pero en una familia todos son importantes, todos aportan y colaboran con sus talentos, sus habilidades, su trabajo. En la Iglesia es igual, todos somos importantes y aquí está esta dimensión que el Papa nos ha invitado a trabajar, que debemos caminar juntos en un espíritu sinodal, cada uno sentirse parte y responsable. No mirar a la iglesia desde la vereda del frente y criticarla. No, yo soy iglesia y debo aportar y tengo algo que decir y es bueno que los católicos lo tengan presente para que participen en las diferentes instancias que irán surgiendo. Será un tiempo para ser parte y comprometernos con la Iglesia. Esa es una tarea grande en este Mes de María, que es un tiempo de trabajo del Sínodo, para que estemos muy atentos.