Monseñor, ¿Qué significa el tiempo de Adviento? y ¿A qué nos convoca?
Adviento es uno de los tiempos fuertes dentro de la liturgia de la Iglesia y es una preparación para que nos dispongamos con todo nuestro ser a celebrar Navidad, pero también es una preparación a no olvidar que el Señor un día va a volver y que debemos estar atentos. Los creyentes siempre le estamos pidiendo al Señor ‘Venga a nosotros tu reino’ y ‘Ven, Señor Jesús’, que es el gran deseo del creyentes y para eso debemos estar muy despiertos y preparados. En ese sentido, es bueno que en la Iglesia tengamos este tiempo que es como un despertador, porque muchas veces estamos tan llenos de ocupaciones y cansancios y cosas por hacer, que no tenemos momentos de tranquilidad para mirar nuestra vida y proyectarnos en lo que estamos llamados a ser. El Señor quiere que usemos muy bien el tiempo y que usemos los talentos y trabajemos por el bien, por la justicia y también por progresar cada uno de forma personal, como familia, pero sin perder de vista que estamos llamados a una vida nueva, una vida eterna. Usemos este tiempo de Adviento, para que la Navidad no nos encuentre de improviso, cansados, y que pase como un día más, donde sólo queremos que los niños estén contentos, la Navidad es para todos. Alegrarnos entonces porque Dios nos manifiesta la grandeza del ser humano, ya que Él se ha hecho uno de nosotros para mostrarnos el camino de salvación y darnos nueva vida. Por eso el Adviento está acompañado de algunos signos para vivir este tiempo. Y para ello están los textos bíblicos, una escucha atenta de la palabra de Dios en este tiempo. También está la corona de Adviento que se puede comprar, pero también se puede hacer en familia.
Monseñor, también en este contexto de Adviento, Fundación Caritas Rancagua inició la campaña “Un regalo para Jesús” y también las distintas parroquias de nuestra diócesis ¿Cuál es su llamado para los católicos frente a esta campaña?
Todos queremos vivir la Navidad de la mejor manera y que cada niño pueda tener un regalo y cada familia un cena de Navidad y eso poder compartirlo con el amor que surge en estos días. En estos días nos sentimos llamados a ser más fraternos. En la vida de la Iglesia, cada año, se invita a que podamos compartir con los demás, a que nosotros preparemos y vivamos intensamente la Navidad como familia, pero sin olvidarnos de los demás. Entonces, invitar a todos los hermanos y hermanas católicos a que puedan participar de esta corriente de generosidad, de servicio y preocupación por los demás que está realizando Caritas y cada una de nuestras parroquias. Estar atentos a todas las instancias que existen y donde se puede servir y colaborar con algo de lo nuestro para que otros sean felices. Estar atentos si podemos aportar con algunos regalos para los niños, preparar aquellas cenas de Navidad o las cajas de Navidad. Pienso en los adultos mayores solos, aquellas familias más necesitadas puedan sentir el cariño de la comunidad. Las parroquias se han organizado para recibir la colaboración y ayuda de todos.
Si usted puede, ayude, comparta y va a experimentar la verdad de la palabra de Dios: ‘Más alegría hay en el dar, que en el recibir’, se va sentir recompensando con ese gracias que le van a dar las personas, con esa sonrisa y que de seguro va a sanar muchas de las heridas que a veces podemos tener en el alma. Seamos creativos y generosos para compartir como Iglesia, en nuestras comunidades, en las parroquias, en las capillas o también en otras instituciones que nos invitan a ayudar, a servir, a pensar, en los demás.
Monseñor, por otra parte, estamos terminando el año con una buena noticia: cuatro jóvenes estarían postulando al seminario…
Debemos dar gracias, porque el Señor llama y hay jóvenes que quieren responder. En estos tiempos que no son fáciles, hay tanto hombres como mujeres que van sintiendo ese llamado a seguir al Señor tanto en el sacerdocio como en la vida religiosa. En este proceso invitar a las familias y a los católicos en general a que oremos insistentemente para que la voz de Dios sea escuchada. Porque Él siempre está llamando, pero lo importante es que podamos responder a los distintos llamados que hace el Señor. Las vocaciones surgen en las familias, por lo tanto, decir a las familias católicas que promuevan las vocaciones en sus hijos y nietos. Y si de alguno surge el llamado que sientan el apoyo y cercanía de la familia en esa decisión de seguir a Jesucristo.
Este año, hay cuatro jóvenes varones de nuestra diócesis que han participado de las jornadas vocacionales, que han tenido un proceso, han sido acompañados durante un largo tiempo por sacerdotes, en jornadas y retiros, animándolos. Hoy, han dado ese paso de estar en el Seminario, participando de un internado, donde van conociendo la vida sacerdotal para discernir. Entonces, acompañémoslos con nuestra alegría, con nuestra oración. Dios quiera puedan quedar en el Seminario para seguir formándose y unirse a los dos jóvenes que ya están más adelantados y saber que en nuestra Iglesia el Señor sigue llamando y seguirá llamando para que al pueblo de Dios no le falten los pastores que necesita.