Palabras del Pastor

“Vivamos este 8 de diciembre con mucha alegría y también con mucho cuidado”

- Monseñor Guillermo Vera Soto señaló que en el fiesta de la Inmaculada Concepción existirán una serie de disposiciones de aforos e indicaciones que se deben cumplir para que “mostremos también en ello nuestro amor a la Virgen”.

Monseñor, ¿Cuál es el mensaje que nos entrega la Iglesia a través de la solemnidad de la Inmaculada Concepción?

Cada 8 de diciembre es para la Iglesia una gran fiesta que nos convoca y nos sentimos muy alegres. Además, es el final del Mes de María. La Virgen María es -para todos nosotros los creyentes- un modelo a seguir: es la primera gran discípula, la primera creyente.La Virgen Inmaculada desde su concepción está libre de pecado. En ella vemos realizadola plenitud de lo que quisiéramos ser y de lo que estamos invitados a ser. El Señor nos invita a ser santos, como el Padre, y eso se ha realizado de forma admirable en la Virgen, entonces, la Fiesta de la Inmaculada es una fiesta que nos consuela, que nos alegra y da mucha esperanza. Celebrar a la Virgen, rezarle durante esos días, ir a sus procesiones, participar en la misa e ir a los santuariosen la medida de lo posible, debiera ser una motivación a esa lucha fuerte y eficaz contra el mal, a tratar de ser hacedores del bien. En la Virgen vemos realizado todo lo que anhelamos ser y con un poco de esfuerzo y decisión; y contando con la gracia de Dios, podemos ser hombres y mujeres que nos parecemos un poco más a Jesús y también a la Virgen. 

Monseñor, cómo católicos, ¿Cuáles son las virtudes de la Virgen María que deberíamos tratar de imitar?

Lo hemos rezado muchas veces durante estos días en el Mes de María: la humildad, la sencillez, la alegría, el servicio, el amor a Dios, el amor a los hermanos, son cosas fundamentales que todos hacemos de alguna manera, pero somos débiles y fallamos. Por eso, nuestra mirada siempre debe estar levantada a la Virgen. Ella nos anima y con la gracia de Dios, se pueden hacer grandes cosas. Nosotros no sólo debemos admirar a la Virgen, debemos imitar a la Virgen. En el Evangelio no la vemos haciendo cosas extraordinarias, sino que haciendo lo que toda persona puede hacer, pero con decisión, con toda su entrega, con confianza en Dios y sabiendo que Dios sostiene, consuela, acompaña y camina con nosotros, por eso ella pudo pasar por la vida fuerte, digna, sencilla y bondadosa.

Monseñor, en nuestra diócesis existe una gran devoción mariana, hay varias parroquias bajo la advocación de la Inmaculada Concepción y Santuarios, ¿Cuál es su  mensaje para los fieles en esta fecha?

A vivir este 8 de diciembre con mucha ilusión, alegría y también con mucho cuidado. Hemos conversado con los sacerdotes y en cada parroquia se está organizando la celebración; en algunas habrá procesión, entre otras caravanas, para mostrar la alegría de ser creyente, de ser católico, de ser mariano; y junto a ello, están los santuarios que nos convocan, como el de Puquillay y el de La Compañía, donde nos vamos a poder reunir con todos los cuidados y limitantes. Este año no serán los miles de peregrinos habituales, pero mucha gente irá, y que lo hagan con el espíritu y disposición de acceder en lo que se nos pida, a los cuidados que debemos tener, a los aforos que debemos cumplir. En esta oportunidad se nos van a ir indicando los tiempos, los lugares, y que en ello también se note nuestro cariño a la Virgen. Va haber mucha gente trabajando para cuidar todas estas medidas. Le pido a los hermanos y hermanas peregrinos que hagamos caso, que pongamos lo mejor de nuestra parte, que no pensemos solo en nosotros y estemos los tiempos justo para que otros también puedan tener la alegría de rezar junto a la Virgen y celebrar la santa misa. No va a ser una día como antes, pero si va a ser un día hermoso, y que sea de oración, de encuentro, de gozo y saber que la Virgen está con nosotros.

Monseñor, por otra parte, esta semana miles de jóvenes rendirán la PTU (Prueba de Transición Universitaria), ¿Qué les diría para enfrentar este desafío?

Un mensaje también para todas las familias, porque es toda la familia la que está vibrando frente a este desafío. Es un momento tan importante en la vida de los jóvenes y de tantas familias. Entonces invitarlos a que recen mucho por sus hijos, nietos, hermanos, que van a dar esta prueba. En familia, rezar y pedir que el Señor regale su espíritu para que ese joven pueda con tranquilidad, sin dejarse llevar por el nerviosismo, volcar todos los conocimientos  adquiridos en esa prueba. Una invitación a los jóvenes que la van a rendir a que confíen en el Señor, en ellos mismos y que sepan que hay un mundo de posibilidades por delante, que ciertamente la universidad es un camino, pero que también hay otras formas de seguir estudiando y lo importante es que disciernan bien: ¿Dónde puedo servir mejor? ¿Dónde puedo ser yo más feliz? ¿Dónde puedo desarrollar mejor todas las capacidades que Dios me ha dado? Disciernan eso y no busquen aquella carrera que les pueda dar dinero seguro en poco tiempo. A los jóvenes creyentes recen y pídanle al espíritu santo para que les ayude a discernir bien y a enfrentar este momento concreto de la prueba con tranquilidad y sepan que no están solos, que sus familias les apoyan y que la Iglesia está rezando por ustedes. Este domingo anda a misa y pídele al sacerdote que bendiga el lápiz y la goma que usaras en  la prueba. Son cosas que se pueden hacer, pero por sobre todo colocar confianza en Dios y en ti mismo en este paso importante.