Palabras del Pastor

Obispo de Rancagua pidió rezar por el nuevo gobierno

- “Como creyentes aportaremos con nuestra oración, con nuestro trabajo, con nuestra participación en aquello que nos corresponda; involucrándonos y buscando los caminos de diálogo para que entre todos alcancemos la grandeza de Chile”, dijo monseñor Guillermo Vera Soto.

Monseñor, el viernes 11 de marzo asumió el nuevo gobierno de Chile, ¿Cuál es el mensaje de la Iglesia para las nuevas  autoridades?

Recuerdo lo que nos dice la palabra de Dios, cuando San Pablo le escribe a Timoteo en su primera carta: “Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad, se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades para que podamos gozar de una vida pacífica, llena de reverencia a Dios y respetable en todo sentido. Esto es bueno y agrada a Dios, nuestro Salvador”.

Quisiera que asumiéramos lo que nos dice San Pablo y que nuestra primera actitud como creyentes, como cristianos, como católicos sea rezar por el presidente, por sus ministros y por todos aquellos que han sido constituidos como autoridad. Ese es el gran ofrecimiento que, desde la fe, podemos realizar llenos de confianza y esperanza ante un nuevo gobierno.

Estar a la cabeza de un país es, sin duda, una responsabilidad muy grande. Los invito a pensar cuánto significa llevar una casa, una empresa, una institución: se toman decisiones que a veces son acertadas, otras, no tanto. Es difícil estar a la cabeza, el bienestar de las personas depende de esas decisiones.

Al Presidente de la República le corresponde trabajar por el bienestar de todos los chilenos y chilenas, entonces, como Iglesia, quiero desearle lo mejor y rezar para que abra su corazón, su mente a la gracia que Dios siempre quiere derramar, para que pueda tomar decisiones justas, oportunas, para que éstas contribuyan al bien de toda la Nación.

Todos tenemos que colaborar y aportar. Como creyentes aportaremos con nuestra oración, con nuestro trabajo, con nuestra participación en aquello que nos corresponda; involucrándonos y buscando los caminos de diálogo para que entre todos alcancemos la grandeza de Chile, para que -como rezamos a la Virgen del Carmen- “Chile sea esa Nación de hermanos, donde cada uno tenga el pan, el respeto y la alegría de vivir”. Oremos por nuestras autoridades.

Monseñor, una de las prioridades de la Iglesia es el Sínodo sobre la Sinodalidad,  ¿Cómo se está trabajando en nuestra  diócesis?

El papa Francisco nos invitó a dialogar, conversar, pensar y soñar esa Iglesia que queremos y para ello estamos todos invitados. En ese espíritu, en nuestra iglesia diocesana ya se han dado algunos pasos: se formó una Comisión que está animando el Sínodo, se han distribuido algunas cartillas que se están trabajando en las parroquias, en los consejos parroquiales. Se ha ido trabajando de a poco ese material para responder qué es lo que queremos de nuestra iglesia, cómo hacer de nuestra iglesia esa casa de acogida, donde todos nos sintamos hijos de Dios, hermanos entre nosotros, y responsables de la obra de Dios y de ir transformando nuestro mundo, donde todos podamos ser lo que nos dice el Señor: sal y luz del mundo.

Ahora se acerca un trabajo donde todos podrán participar: el 19 de marzo, en torno a la figura de San José, en las misas se les entregará una encuesta con preguntas que se podrán responder en ese momento y depositar en un buzón que se ha dispuesto. Si esta actividad no se realiza ese domingo, se podrá realizar en los próximos.

Los invito a que el día 19 de marzo, lleven un lápiz y respondan las preguntas que se les van hacer. Ésta es tú manera de participar y de decir: esto es lo que me gusta de la Iglesia, lo que me apena, lo qué quisiera mejorar de la Iglesia. Ésta es una forma hermosa de participar y sentir que no soy alguien que mira desde lejos, sino alguien que también puede aportar con su opinión, su trabajo, su esfuerzo. Es una oportunidad hermosa. 

  

Monseñor, el 19 de marzo se celebra la solemnidad de san José ¿Qué características de san José podríamos traer a la actualidad, como creyentes?

Es una hermosa fiesta la que vamos a celebrar el 19 de marzo. Saludar a las parroquias que en nuestra diócesis tienen como patrono a san José: la de Rancagua, de Requínoa, Chimbarongo, Cunaco, El Manzano. San José es el patrono de la Iglesia Universal y en la mayoría de las parroquias hay una imagen de él.  Él es un santo muy querido, porque está muy cerca de Jesús y de la Virgen. Él recibió de Dios una tarea inmensa: la de acompañar y cuidar la  vida de Jesús y María en la tierra. De José podemos aprender muchas cosas. El papa Francisco nos invitó a vivir un año de san José y escribió una carta llamada “Con corazón de padre”. Hoy quisiera destacar de forma especial a san José como padre trabajador y destacar que él era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar  el sustento de su familia, de la Sagrada Familia. Enfrenta dificultades, pero frente a la adversidad toma decisiones y busca soluciones, así es como arregla el pesebre para que nazca el niño Dios. Él debe tomar la decisión dolorosa de salir arrancando a otro país, al igual que tantas personas que en la actualidad han debido tomar esa decisión y han llegado a nuestro país. Eso lo vivió José y es bueno no olvidarlo para acoger también a quienes están llegando.

Invito a los hermanos y hermanas a que valoremos el trabajo, saber dar gracias a Dios por el trabajo ya que ese pan de cada día lo podemos comer con alegría porque es fruto del esfuerzo. Recordar también que la persona que trabaja, independiente del trabajo que realice, está en comunión con otros y está colaborando a la obra de Dios.

En esta fiesta de san José pedir que ninguna persona esté sin trabajo, que ninguna familia sufra por la falta trabajo, que el trabajo tengan la remuneración adecuada para que podamos vivir más confiados, más en las manos de Dios. Alegrarnos en esta fiesta de san José.