Queridos hermanos y hermanas:
El mes de septiembre es también para nosotros cristianos católicos, el mes de la Biblia.
La Iglesia quiere que, durante este tiempo, que para nosotros es también el Mes de las Fiestas Patrias, pudiéramos tener algunos momentos para meditar sobre la importancia que tiene y que ha de tener la Palabra de Dios para todos nosotros los creyentes.
En todas las casas está la Sagrada Escritura, o al menos, el Nuevo Testamento, entonces es importante que podamos leer, alimentarnos de la Palabra de Dios, conocer al Señor y ya nos lo va a decir un gran santo de la Iglesia: ‘Quien desconoce la Escritura desconoce a Cristo’.
Nosotros, que nos decimos cristianos, debemos ser hombres y mujeres que estamos siempre conociendo las Sagradas Escrituras, para ello además tenemos ese momento precioso cuando nos reunimos a celebrar nuestra fe y escuchamos la palabra de Dios, especialmente, cada sábado y domingo, pero junto a la escucha con la comunidad, también debemos procurar esa lectura atenta, devota, continúa y tranquila en nuestras casas.
Qué bonito sería que, así como la leo solo, también la pueda leer como familia y dejar que la Palabra de Dios ilumine sus vidas, que quede en su inteligencia, en sus corazones y que mueva todo nuestro quehacer. La Palabra de Dios tenemos que conocerla, hacerla nuestra y tratar de vivirla. Gustemos de ella, alimentémonos de la Palabra de Dios, no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, propongámonos ser más asiduos a ella.
Que la Sagrada Escritura en nuestras casas no sólo sea un libro en el altar, el libro que tomamos para responder unas preguntas de la clase de religión o de la catequesis, sino que sea el libro del cual asiduamente nos estemos alimentando, nosotros que queremos conocer más al Señor.
Recuerdo un texto en que san Pablo le dice a Timoteo, aquel joven discípulo de Pablo que creció en una familia cristiana, acostumbrada a escuchar Palabra de Dios: “Recuerda que desde niño conoces las Sagradas Escrituras que pueden instruirte y llevarte a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús”. Qué hermoso lo que dice Pablo a Timoteo y que ojalá pudiéramos vivir en nuestras familias, que los niños y niñas, los jóvenes y todos en la familia aprendamos a conocer la Sagrada Escritura que tiene el poder para darnos la salvación.
Continúa san Pablo y dice: “Toda escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender; para corregir y educar en una vida de rectitud para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien”. Qué bien nos va a ser la Sagrada Escritura si la leemos con frecuencia nos va a mostrar el camino que debemos seguir.
Hermanos y hermanas, leamos la Palabra de Dios, hagámosla nuestra; como recomienda el Papa Francisco, busquemos estos pequeños libros del evangelio que se pueden llevar en el bolsillo o en la cartera, para leerlos de camino a la casa, en una sala de espera o en tantos momentos que podemos hacer que la Palabra de Dios se convierta en nuestro alimento.
Hermanos y hermanas, al Señor le pedimos que abra nuestras mentes para comprender las Escrituras y motive en nuestro corazón el hambre por conocer la Palabra de Dios.
Que la Virgen Santa nos enseñe a guardar la Palabra de Dios en el corazón y hablarles a otros con esa Palabra que nos ilumina.
Que Dios los bendiga
+Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua