Palabras del Pastor

Adultos Mayores

"En la Iglesia, los abuelitos y abuelitas son fundamentales: son hombres y mujeres de fe, aprendieron de niños a rezar y no dejan de hacerlo, creyeron en Jesús y María y enseñaron a sus hijos a quererlos, se saben católicos y viven su pertenencia a la Iglesia con gran fidelidad, son los que gritan con fuerza en nuestras procesiones. ¡Viva Chile Católico!", señaló monseñor Guillermo Vera Soto.

Queridos hermanos y hermanas:

En el mes de octubre que iniciamos es en la Iglesia, Mes de las Misiones, y en Chile Mes del Adulto Mayor. Creo que en nuestro itinerario pastoral es muy importante, que tengamos presente estos dos hechos. En cada una de nuestras Comunidades Parroquiales son muchos los adultos mayores. Hace ya bastantes años que la Iglesia quiso acompañarlos formando los Clubes de Abuelitos, donde se encuentran, rezan, comparten la vida, toman ricas onces preparadas con cariño para ellos. Hasta el día de hoy, son muchos los que se siguen encontrando al alero de la Iglesia.

 

El P. Manuel Peña, acompaña junto a un equipo, la vida de estos hermanos. Alegrémonos, porque también la sociedad civil se ha ido preocupando más de acompañar esta etapa de la vida. Cuando miro a nuestros abuelos y sus vidas llenas de esfuerzo y sacrificio, pienso, cuánto pueden enseñar ellos a las nuevas generaciones.

 

En efecto, constatamos que lograron sacar adelante familias, por lo general numerosas, con muchísimos menos medios que los que hoy cuentan la mayoría de las personas. En no pocos casos nuestros abuelos, con poca instrucción, lograron hacer de sus familias lugar de formación de grandes hombres y mujeres como son nuestros padres. Cuando vemos que ellos lucharon con adversidades que no los doblegaron y con problemas que no los sumieron en depresión, hemos de pensar, cómo no aprender de ellos, para superar hoy las dificultades que a veces se viven. Cuando vemos que ellos lograron unir la firmeza y la disciplina al cariño por sus hijos pensamos, cómo no hacer hoy lo mismo con las nuevas generaciones que en muchos casos se ven faltos de reglas claras, que les ayuden a caminar por la vida con más respeto y responsabilidad. Sí, los abuelos son tremendamente importantes en la vida de toda familia, por eso hemos de cuidarlos, llenarlos de cariño y saber escucharlos para aprender de esa sabiduría que sólo la vida enseña.

 

A través de estas líneas quiero rendir un homenaje lleno de cariño a esos hombres y mujeres de cabezas blancas, cuyo caminar se hace lento y que a veces olvidan lo inmediato, pero recuerdan como grabado a fuego lo que vivieron hace ya tantos años. Sí, a cada uno de nuestros abuelitos y abuelitas, gracias por su vida generosa, por su fortaleza para enfrentar la vida, por la fe sencilla que les llenaba de esperanza y que traspasaron a sus hijos como un gran tesoro, por el amor sin condiciones que vivieron para el bien de sus hijos, por el trabajo abnegado con el cual sacaron adelante a los suyos, por la vida austera pero llena de sentido que supieron llevar. Gracias por lo que han dado y por lo que todavía pueden entregar. Ustedes son indispensables para enseñarnos a vivir.

 

Nosotros, más jóvenes en el caminar de la vida, no olvidemos lo que la Sagrada Escritura nos advierte acerca del cuidado de los mayores: “Hijo mío, sé constante en honrar a tus padres, no los abandonen mientras vivan, aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con ellos…La ayuda que diste a tus padres no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados…” (capítulo 3 del Libro El Eclesiástico).

 

En el hoy de nuestras vidas, vemos como son no pocos los adultos mayores que están solos o en Hogares que los acogen, una vez más aquí la presencia amorosa de la Iglesia, a través de la Fundación Las Rosas que en medio nuestro tiene un Hogar en Chépica. Cómo no agradecer por el servicio hermoso, que hacen cercana la ternura de Dios a hermanos nuestros mayores, las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, en el Hogar San José de Rancagua por tantos años; y a las Hermanas de San José de la Montaña, que llevan el Hogar en Santa Cruz, todas estas, obras que hemos de conocer y ayudar. ¡Con cuánto cariño y dignidad se acompaña en estos lugares la vida de estos hermanos nuestros!

Otros, adultos mayores siguen colaborando en sus familias cuidando a nietos y bisnietos para que los papás puedan trabajar, son abuelos que no se cansan o si se cansan, callan, para seguir sirviendo. Tratemos de velar por el bienestar de cada uno de ellos.

En la Iglesia, los abuelitos y abuelitas son fundamentales: son hombres y mujeres de fe, aprendieron de niños a rezar y no dejan de hacerlo, creyeron en Jesús y María y enseñaron a sus hijos a quererlos, se saben católicos y viven su pertenencia a la Iglesia con gran fidelidad, son los que gritan con fuerza en nuestras procesiones. ¡Viva Chile Católico!.

Por eso en este Mes de la Misiones, agradecemos por ellos, porque han sido misioneros, transmisores y testigos de la fe, y lo siguen siendo, enseñando a sus nietos a rezar y a todos a vivir sin olvidarnos de Dios.

Que Jesús y María, guarden y protejan a nuestros Mayores y que a nosotros nos ayuden a ser un poco más parecidos a ellos.

 

Que Dios les bendiga

+ Guillermo Vera Soto

Obispo de Rancagua