Queridos hermanos y hermanas:
Cada año, el 16 de julio, la iglesia celebra la memoria de la Virgen Santa con el título del Carmen. En Chile este día es solemnidad, ya que la Virgen del Carmen es la Madre y Reina de esta patria nuestra. En no pocos hogares, en capillas e iglesia en estos días se ha celebrado la novena en honor de la Virgen, los creyentes nos hemos reunido junto a su altar a rezar y cantar y este 16 en muchos lugares habrá procesión y fiesta. Junto a los vivas a la Virgen, estarán también los vivas a Chile, Chile y la Virgen del Carmen están íntimamente unidos. Con todo, en esta reflexión quisiera invitarles a que pudiéramos por un momento pensar y gritar el Viva Chile de otra manera: ¡Que Chile Viva!
Un antiguo pastor de la Iglesia, San Ireneo, dejó escrito lo siguiente. “La gloria de Dios es que el hombre viva!, nos enseñó así que a Dios se le glorifica no sólo con un culto hermoso, cánticos y alabanzas que surgen del corazón, y que sin duda son expresión genuina de la fe de los creyentes, sino sobre todo trabajando por la vida en plenitud del ser humano. Para los que creemos, el trabajar soñando por un mundo donde la dignidad de toda persona sea respetada, donde cada hijo e hija que viene a este mundo tenga la posibilidad de crecer, de surgir, de desarrollarse, de aportar con sus talentos, de poder recibir cariño y atención y cuidados cuando sea necesario, eso es la gloria, la alegría de Dios. Cuando, por el contrario, la vida no es cuidada ni respetada, cuando no se dan todas las posibilidades para vivir y crecer con dignidad, cuando no miramos más allá de nosotros mismos, cuando nos aprovechamos de los demás o de los puestos que ocupamos podemos decir que Dios no está siendo glorificado como El merece. Desear entonces ¡que Chile Viva!, es comprometerse a querer realizar el sueño de Dios, que ha dejado de manera especial su sello en cada hombre y mujer creados a su imagen y a quienes nos llama a cooperar con el trabajo de cada día en el proyecto de la creación según El, la ha soñado.
Entonces, ¡Que Chile Viva!, y que esto se note, en el respeto de unos para con otros, en el trabajo realizado con responsabilidad y honradez, en la vida protegida de los no nacidos, en la vida cuidada de los mayores, en la vida entregada de todos quienes son autoridad, en los jóvenes con esperanza, en los pobres que se sienten acogidos y escuchados, en las familias que logran tener su casa, en el enfermo atendido, en el extranjero acogido, en esta tierra respetada, en su historia aprendida, en su futuro cuidado. ¡que Chile viva! porque todos luchamos contra todo tipo de corrupción y aprovechamiento, ¡que Chile Viva! por la honradez de los ciudadanos y la sabiduría de sus dirigentes.
En esta fiesta de la Virgen del Carmen oremos por la vida de Chile, por su alma, que, bajo la mirada de María del Carmen, nos sintamos familia, donde a pesar de las legítimas diferencias que pueda haber entre nosotros, sepamos trabajar por la unidad, el encuentro, el progreso de todos, Cuando esto sea una realidad más visible, sí que podremos gritar ¡Viva Chile!, porque de verdad Chile tendrá vida.
¡Virgen del Carmen Reina de Chile, salva a tu Pueblo que clama a Ti.!
Dios les bendiga,
+ Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua