Muy queridos hermanos y hermanas:
“La Iglesia existe para evangelizar”, esta verdad la proclamó solemnemente el Papa Paulo VI en su carta sobre la evangelización; y esta expresión no es sino un eco de las Palabras de San Pablo cuando nos dice: “para mí no es motivo de orgullo predicar el evangelio, porque lo considero una obligación ineludible. ¡Y ay de mí si no lo predicara!, responsabilidad que el apóstol siente suya cuando ha conocido a Jesucristo y ha recordado sus palabras: “Vayan a anunciar el evangelio a toda criatura”.
La tarea comenzada por los apóstoles, quienes llenos del Espíritu Santo acometieron la tarea evangelizadora, fue prontamente secundada por hombres y mujeres que, habiendo conocido la hermosura del evangelio, la fuerza y potencia de la Palabra de Dios, comenzaron también a comunicarla a otros con la voz y las obras. Es misión de todo creyente proclamar las maravillas del Señor: “Por medio de Jesucristo, Dios me ha concedido el privilegio de ser su apóstol, y de anunciar su nombre para que en todas las naciones haya quienes creen en él y lo obedezcan. “Rom 1,7
Hoy, Domingo Universal de las Misiones; es un momento oportuno para que como Iglesia hagamos oración por toda la tarea evangelizadora y misionera que como creyentes procuramos realizar. Son muchos los hombres y mujeres, consagrados y laicos que, dejando patria y familia, van a otros lugares a proclamar el evangelio. “Poder de Dios para todos los que creen”. Rom.1,16. Y así como muchos van a otros lugares, la mayoría hemos de evangelizar en nuestros propios lugares, es tarea de todos.
Los creyentes, que somos cada uno de nosotros, hemos de estar felices por conocer a Jesús, y estar convencidos que es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; y ante esta realidad hemos de procurar y darlo a conocer, y en esta misión ha de estar nuestro gozo.
Es por este motivo que toda persona ha de procurar acercar a otros al conocimiento del Señor, misión que ha de comenzar al interior de la familia, donde la fe se ha de vivir y transmitir de manera natural. Que los creyentes sepamos hablar de Dios con naturalidad y respeto. Que nuestro corazón sepa que no es lo mismo la vida sin Jesús; entonces lo que hemos descubierto, eso que nos ayuda a vivir y nos da esperanza, eso es lo que necesitamos comunicar a otros. Que adultos, jóvenes y niños sepamos con valentía y creatividad anunciar estas verdades y así el mundo podrá creer y habrá esperanza.
Adultos mayores, hermanos enfermos, oren para que en la Iglesia todos sepamos anunciar a Jesús, recen para que el trabajo misionero de frutos y muchos vengan al conocimiento de Jesús, así como ustedes llevaron a los suyos a la fuente bautismal y les enseñaron a rezar.
Jóvenes, ustedes que ven en Jesús a su amigo y salvador no tengan vergüenza de decir que creen; niños y niñas hablen con Jesús cada día. Padres hablen a sus hijos de Jesús y háblenle a Jesús de sus hijos.
Que el mundo sepa que, conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos en el bautismo, nos ha confiado.
Todos estamos llamados a la misión de evangelizar, por eso rezamos en este domingo y también aportamos con nuestra ayuda económica para que esta tarea se pueda realizar en la Iglesia; y junto con el anuncio de Jesucristo llegue a las comunidades más pobres los elementos que les permitan vivir con la dignidad que merecen. En los lugares de misión son muchas las obras de asistencia y caridad que la Iglesia mantiene y así dar testimonio e Jesucristo que pasó por el mundo haciendo el bien.
Quiera Dios que de entre nosotros surjan también vocaciones misioneras, jóvenes, hombres y mujeres que deseen consagrar su vida a Cristo y quieran ir a otros lugares a llevar la buena noticia del evangelio, que Dios nos ama, que sean portadores de buenas noticias para el mundo.
Dios bendiga la tarea misionera de la Iglesia
+ Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua