Creciendo como una Iglesia misericordiada

Martes 01 de Julio del 2025
Desde hace 10 años entraron en vigor las Líneas Guías, texto marcó un antes y un después en la manera en que la Iglesia chilena enfrenta los abusos y construye ambientes sanos y seguros para todos.

Las Líneas Guía Cuidado y Esperanza entraron en vigor el 16 de julio de 2015, fiesta de la Virgen del Carmen, como ley particular en cada una de las diócesis del país, estableciendo procedimientos obligatorios para denunciar, investigar, acompañar y reparar. Además, pusieron el acento en la formación preventiva de todo agente pastoral y en la colaboración con la justicia civil.

Para señalar cómo se ha trabajado en crear una cultura de prevención en la diócesis, conversamos con su coordinadora diocesana, Claudia Ximena Lazcano, quien señala que la visión del consejo es vivir los principios de misericordia, haciéndose parte de una Iglesia que está invitada a un cambio en su modo de auto comprenderse, en sus procedimientos y en sus actitudes, creando e instalando una cultura del cuidado y de la prevención de todo tipo de abuso”.

En cuanto a la tarea en materia de prevención de abusos y protección de menores, se hace desde la experiencia de fe creída, celebrada y vivida. “Fomentando el cuidado, el buen trato, la comunión y la vida fraterna en la pastoral orgánica de la iglesia diocesana. Respetando las competencias y autonomías propias de otras instituciones canónicas y civiles, fortaleciendo el trabajo en comunión y participación con ellas”, indica.

Los propósitos anteriormente declarados les permiten proyectar una meta que buscar ser:  

  • Un Consejo reflexivo y asesor en temas propios de su constitución.
  • Que promueve el Acompañamiento a las Víctimas de abuso sexual, de poder y/o espiritual dentro de los ambientes eclesiales.
  • Que realiza la recepción denuncias y seguimiento al proceso con las personas idóneas y responsable para ello.
  • Que implementa la formación básica y /o permanente (NB1 de prevención - ISE) para agentes pastorales, clérigos, religiosos, religiosas y laicos consagrados, esto ultimo en conjunto con el Instituto Iván Caviedes, de manera de lograr mayor efectividad en la programación y cobertura en el ámbito formativo.

 

 

Trabajo continuo

 

  • ¿Cómo es el proceso de recepción de denuncias?

El proceso de recepción de denuncias puede ser de forma presencial en oficina del Obispado o por medio de correo electrónico; sea por la víctima, o alguien que a ella represente. También puede ser por una persona que conozca de la situación.

 

  • ¿Cómo vamos como diócesis con relación al objetivo de que todos los agentes pastorales —clérigos, laicos o religiosos— cuenten con formación y certificación para prestar servicio en la Iglesia?

Hasta agosto del año pasado había un 15% de parroquias que aún no han recibido la formación básica nivel 1, a la fecha esto ha disminuido a un 12.1%. Es un proceso lento por lo extenso de nuestra diócesis y el número reducido de formadores que hasta la fecha había. Actualmente se ha iniciado formación para nuevos formadores, lo cual ayudará a reducir la brecha que aún nos falta.

 

 

Redefiniendo las temáticas

 

  • ¿Qué modificación tiene el programa de formación “Cuidados y Esperanza” para este año?

La modificación consiste en mantener cuatro módulos del programa redefiniendo las temáticas: la cultura del cuidado, las dinámicas relacionales que atentan contra ella (en dos partes: abuso de poder y abuso sexual), además del cuidado y la prevención de abusos en contextos eclesiales. Y dejando la legislación Canónica y civil en esta materia como una formación específica y obligatoria para clérigos, seminaristas, Diáconos, religiosos y religiosas.

 

  • ¿Qué desafíos se han planteado como Consejo para este año del centenario?

El Centenario de las diócesis nos pone un gran desafío como Consejo diocesano de Prevención: Ser una Iglesia regida por el “principio-misericordia”, dejando ver que su fe es, ante todo, una fe en el Dios de los heridos en el camino. Todo sufrimiento humano merece absoluto respeto y exige respuesta. Somos parte de una Iglesia local herida, que hace camino para sanar y vendar todos los dolores.

 

La coordinadora del Consejo de Prevención señala con optimismo que las metas que se han impuesto comienzan a concretarse y menciona algunas de ellas: “Animar y aumentar la cantidad de miembros de la Iglesia que reciban formación NB1 en prevención de AS. Crear espacios de reflexión para el autocuidado y bienestar del clero. Lograr el compromiso de del clero en sus distintos roles para una mayor difusión del buen trato y la integridad en el servicio de todas y todos los miembros de las comunidades eclesiales. Constituir nuevos formadores para la formación básica de prevención y en el documento de integridad del servicio eclesial (ISE). Mejorar los estándares exigidos para cada diócesis, desde el Consejo Nacional de Prevención de la Conferencia Episcopal Chilena”.

Finalmente, reflexiona que “quizás podríamos definir la pedagogía que vamos desarrollando como un aprender y crecer juntos como una Iglesia misericordiada”.  

"Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar es más que oír. Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender" (Papa Francisco, 50 Aniversario del Sínodo de los Obispos, 17 de octubre de 2015)

 

 

¿Quiénes componen este Consejo en la diócesis?

El Consejo está compuesto por Monseñor Guillermo Vera, el Diácono permanente Carlos Martínez quien coordina con el Instituto Iván Caviedes; Patricio Angulo, abogado; Diácono Jorge Martínez; Pbro. Patricio Cavour, receptor de denuncias; Pbro. Marcelo Lorca y Claudia Lazcano

Cárcamo, coordinadora del Consejo de Prevención.