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Durante julio, jóvenes universitarios de la Pastoral UC, integrantes del proyecto Trabajo País, llegaron a seis comunas de la Diócesis de Rancagua para colaborar con la renovación de espacios comunitarios al servicio de la Iglesia. En Litueche, Santa Cruz, Placilla, Peralillo y Pichilemu, las obras se centraron en arreglos estructurales de capillas y salones parroquiales, lugares que cumplen un rol clave en la vida pastoral y social de las comunidades.
Cristóbal Peirano, coordinador nacional de Trabajo País 2025, explicó que el objetivo de estas misiones es “construir comunidad y generar espacios de encuentro”, utilizando la infraestructura como una excusa para fortalecer los lazos humanos. “Construimos capillas y salones parroquiales, pero lo más importante es que estos lugares se convierten en verdaderos centros de unidad, donde se vive la fe y la fraternidad”, señaló.
Litueche, Santa Cruz y la fuerza de lo comunitario
En la localidad de La Villa, en Litueche, y La Granja, en Santa Cruz, los jóvenes se abocaron a la recuperación de capillas, limpiando, pintando, reparando techos e incorporando mejoras estructurales. Además, trabajaron en salones parroquiales de Placilla, Santa Cruz, Peralillo y Pichilemu, dejándolos en condiciones dignas para actividades catequéticas, reuniones pastorales y celebraciones litúrgicas.
La experiencia fue valorada por las comunidades, quienes no solo recibieron mejoras físicas, sino también la alegría de compartir la vida con los misioneros. “La comunidad nos acogió con un cariño inmenso. Nos cocinaban, nos ofrecían luz, alojamiento, y sobre todo, nos acompañaban con su presencia. Fue un encuentro que nos transformó a todos”, relató Cristóbal.
El testimonio que trasciende fronteras
Entre los participantes destacó Isabel Elera, estudiante de Derecho de la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo, de Chiclayo, Perú. Ella fue parte del grupo que sirvió en la comunidad de Espinillos. “Llegué con miedo por ser extranjera, pero me sentí acogida desde el primer día. La comunidad nos sorprendió con su entrega y fe. Nos llevaban sopaipillas cuando llovía, nos enseñaban a clavar, y al despedirnos, nos regalaron una taza con la foto del salón parroquial ya terminado. Fue un gesto que guardaré con mucho cariño”, comentó.
Para Isabel, esta experiencia fue profundamente enriquecedora, y dejó en ella una huella espiritual: “Me sentí como en casa. La comunidad es muy unida y comprometida con su parroquia. Me encantaría volver”.
Una invitación a atreverse
Trabajo País no solo deja huellas materiales, sino también espirituales. La presencia de los jóvenes motiva a las comunidades a reencontrarse con su fe y valorar el sentido de pertenencia. Muchos de los beneficiarios no son agentes pastorales activos, pero ver su capilla renovada, con jóvenes que oran, trabajan y cantan, los interpela y emociona.
Para quienes dudan de entregar sus vacaciones a una experiencia misionera, Cristóbal entrega un mensaje claro: “Es difícil explicarlo sin vivirlo. Pero lo peor que puede pasar es que no te guste… y lo mejor es que tu vida cambie. Ganas una experiencia humana, espiritual y comunitaria que no se compara con nada”.
Trabajo País es un testimonio concreto del Evangelio en acción, donde la juventud universitaria se compromete con la evangelización y el servicio, recordando que, como dice el Papa Francisco, “la fe se fortalece dándola”. Y en la diócesis de Rancagua, esa fe ha quedado grabada en el cemento, las paredes… y los corazones.
Misioneros de Duoc aportaron su trabajo y
esfuerzo en cuatro zonas de la diócesis
• Durante las vacaciones de invierno, más de 500 estudiantes de Duoc UC misionaron en 18 puntos del país, entre ellos, cuatro sectores de nuestra región
Grupos de estudiantes de Duoc UC se desplegaron por todo el país durante las Misiones de Invierno 2025 para compartir su fe, servir a las comunidades locales y vivir una experiencia transformadora tanto espiritual como humana.
Uno de esos destinos fue la diócesis de Rancagua, prestando servicio en: Guacarhue, Peralillo, Malloa y Rancagua. En esta última ciudad, estuvieron en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen colaborando activamente en diversas labores sociales y pastorales, particularmente, trabajaron en el Comedor de los Reyes y en la Capilla Madre de Dios.
Durante su estadía, los voluntarios apoyaron en la preparación y entrega de alimentos, actividades comunitarias y momentos de oración, buscando ser testimonio vivo del amor cristiano.
Fueron más de 500 estudiantes de Duoc UC los que misionaron en 18 puntos del país, entre ellos, cuatro sectores de nuestra región.