Padre Bernabé Silva cumple 50 años de sacerdocio: “Todo ha sido pura gracia de Dios”

Miércoles 01 de Octubre del 2025
El 12 de octubre el Padre Bernabé Eduardo Silva Durán, actual párroco de la Parroquia Jesús Crucificado de Los Lirios, celebra sus bodas de oro sacerdotales. Medio siglo de entrega al servicio de Dios y de la Iglesia que él mismo reconoce como un “regalo del Señor”.

“Es pura gracia del Señor, sin méritos de mi parte. Él me llamó desde niño para ser sacerdote”, señala el padre Bernabé Eduardo Silva Durán, actual párroco de la Parroquia Jesús Crucificado de Los Lirios, que este 12 de octubre cumple 50 años de sacerdocio.

“Mi vocación comenzó muy temprano, creció y maduró hasta convertirse en opción de vida, luego de mis estudios de humanidades”, recordó el padre Bernabé, quien ingresó al seminario de Rancagua, el año 1964, donde comenzó a formarse.

Una vida entregada al servicio de la Iglesia

Oriundo de Marchigüe, nació el 18 de junio de 1951 y sus padres fueron Bernabé y Georgina. Su familia que fue cuna de vocaciones, de hecho tiene un hermano, Domingo, quien es diácono permanente en Pichilemu.

Desde que fue ordenado el 12 de octubre de 1975 en la catedral, su itinerario pastoral del padre Bernabé Silva ha sido fecundo. Podemos destacar que ha sido párroco en Pichilemu, Ciruelos, San Vicente de Tagua Tagua, así como también las parroquias de El Sagrario y San Agustín de Hipona de Rancagua, y actualmente en Los Lirios. Entre otros cargos, se  desempeñó como Vicario General diocesano y fue vicerrector y rector del Seminario Mayor Cristo Rey.

Sin duda esto último ha marcado su ministerio, pues estuvo dedicado a  la formación de sacerdotes por más de dos décadas: diez años como vicerrector y doce como rector del seminario. “Allí tuve el desafío de formar sacerdotes según el corazón de Cristo, lo cual es muy exigente y delicado, porque se trata de acompañar a un joven para que crezca en identidad con el Señor Jesús, el Buen Pastor”, comentó.

Vocaciones: un llamado a la esperanza

Consciente de la disminución de vocaciones en los últimos años, el padre Bernabé dirigió un mensaje a los jóvenes que sienten la inquietud de seguir a Cristo en la vida sacerdotal:
“Si sienten el llamado del Señor, si perciben esa voz misteriosa que toca el corazón, que no teman. Atrévanse a firmar una hoja en blanco para que el Señor escriba en ella lo que quiera. Sí, hay dificultades, problemas y conflictos, pero la gracia de Dios siempre puede más. Él da los dones y la fortaleza necesarios para ser fieles a su llamado y al pueblo que espera ser servido”.

Su invitación es clara: ser valientes, confiar en el Señor y dejarse sorprender por el camino al que Dios llama.

Un mensaje a los fieles

En estas bodas de oro sacerdotales, el padre Bernabé también dirigió unas palabras a los fieles que lo han acompañado en sus diversas comunidades parroquiales.
“En primer lugar, recen mucho por las vocaciones sacerdotales, porque la oración es la clave para que surjan nuevos llamados. Segundo, apoyen siempre a quienes inician este camino en sus comunidades. Y tercero, nunca dejen solo a su sacerdote. Estén cerca, acompáñenlo con amistad y colaboración, construyan comunión y participación junto a él”.

Recordando las orientaciones del Sínodo, subrayó la importancia de “caminar juntos como Iglesia”, donde sacerdotes y laicos se unan en un mismo espíritu de servicio y esperanza.

Medio siglo de fidelidad

El padre Bernabé ha recorrido diversas parroquias de la diócesis, siempre con la convicción de que el sacerdocio es una vocación de entrega radical a Dios y a su pueblo. Sus palabras, cargadas de humildad y gratitud, reflejan la alegría de un pastor que ha sabido sostenerse en la gracia divina: “Han sido 50 años en los que he visto cambios en las comunidades, en las generaciones y en la Iglesia misma, pero siempre he confirmado que el Señor sostiene la vida sacerdotal. Él da la fuerza para servir, amar y permanecer fiel”, expresó.

En la  celebración de sus bodas de oro sacerdotales, el padre Bernabé señala: “Todo es gracia, y en esa gracia me sostengo. Lo que pido al Señor es que nunca falten sacerdotes que, con sencillez y valentía, sigan anunciando el Evangelio”.

 

Una celebración para la diócesis

La parroquia de Jesús Crucificado de Los Lirios y toda la comunidad diocesana se unirán en acción de gracias por estos 50 años de vida sacerdotal, recordando que cada vocación es un regalo de Dios para su pueblo. Por ello se realizará una misa el mismo 12 de octubre, a las 17 horas,  en el templo parroquial.