Escuchar el llamado misionero

Miércoles 31 de Diciembre del 2025
Quien fuera colaborador directo del padre Stefano Gobbi, fundador de este movimiento durante más de dos décadas, encabezó un encuentro mariano en la Parroquia Monte Carmelo para fortalecer la consagración al Corazón Inmaculado de María. Conversamos con él para conocer el movimiento, el carisma y lo que esperan para la Diócesis de Rancagua.
En el marco de una visita a la Diócesis de Rancagua, el laico brasileño Otavio Piva, responsable del Movimiento Sacerdotal Mariano (MSM) en Brasil y estrecho colaborador del padre Stefano Gobbi, fundador de esta obra mariana, encabezó una jornada de oración y formación desarrollada el sábado 13 de diciembre en la Parroquia Monte Carmelo de Rancagua. Su presencia buscó renovar la devoción al Corazón Inmaculado de María, eje central del carisma que inspira al movimiento en todo el mundo. En ese contexto, se reunió con nuestro Obispo Diocesano, monseñor Guillermo Vera y conversó con Rumbos. 
Otavio Piva durante 23 años fue traductor, secretario y acompañante permanente del padre Gobbi, recorriendo junto a él diversos países de Europa, América, Asia y África. “Fui nombrado por el fundador del movimiento, hace 37 años, como instrumento del Movimiento Sacerdotal Mariano para Brasil y también para América Latina, cuando se hace necesario”, explicó, subrayando su disponibilidad permanente al servicio de la Virgen y de la Iglesia.
Al definir qué es el Movimiento Sacerdotal Mariano, Otavio Piva fue enfático: se trata de “una obra que la Virgen ha hecho para la salvación de la humanidad, dirigida primero a los sacerdotes, que son sus hijos predilectos”. En este punto, recordó una enseñanza de San Juan Pablo II, quien en 1987 señaló que el Pueblo de Dios tiene derecho a mirar al sacerdote y “ver a Jesús”. Desde esta mirada, el MSM busca sostener, amar y santificar al sacerdote, ayudándolo a vivir su ministerio como transparencia viva de Cristo.
 
Su recorrido con el fundador del movimiento
Su vínculo con el padre Gobbi comenzó en 1987, cuando lo conoció personalmente. Un año después, sintió el llamado interior —que atribuye a la Virgen— para acompañarlo en su misión. Desde entonces, su vida quedó marcada por una entrega misionera intensa: traducciones, viajes, difusión del Libro Azul y animación de cenáculos de oración, incluso siendo padre de familia, casado hace 49 años y abuelo de 11 nietos. “Todos somos llamados a ser apóstoles de los últimos tiempos”, afirmó, recordando la espiritualidad de San Luis María Grignion de Montfort.
Otavio Piva destacó que los frutos del MSM se reconocen con claridad allí donde se vive la consagración al Corazón Inmaculado de María, el rezo del Santo Rosario y la meditación de los mensajes marianos. “El árbol se conoce por el fruto”, señaló, explicando que la verdadera transformación comienza en el corazón.
 
MSM en Chile
Respecto del Movimiento Sacerdotal Mariano en Chile, valoró especialmente el trabajo desarrollado en la Diócesis de Rancagua. Reconoció la labor del responsable local, el padre Cristian Salazar, destacando su dedicación y crecimiento pastoral. En ese contexto, manifestó su esperanza de que se inicie “una nueva fase” para el movimiento, con mayor cercanía a los sacerdotes y comunión con el obispo diocesano.
La jornada del 13 de diciembre, a la que asistieron más de 50 personas de diversos puntos del país, estuvo cargada de simbolismo mariano. Coincidió con la fiesta de la Virgen de Guadalupe, patrona de América Latina, y con fechas profundamente marianas como Fátima. Para el misionero, nada fue casualidad, sino providencia.
Finalmente, su mensaje a los fieles de Rancagua y de Chile fue claro y directo: vivir el mandamiento del amor, promover los cenáculos en familias, parroquias y comunidades, perseverar en la confesión frecuente, la Santa Misa, y una vida de adoración eucarística constante. 
 
CUADRO DE TEXTO
¿Qué es el Movimiento Sacerdotal Mariano?
Según explicó el padre Cristián Salazar, el origen del movimiento se remonta al 8 de mayo de 1972, cuando el sacerdote italiano padre Stefano Gobbi acudió en peregrinación a la capilla de las apariciones de Fátima, en Portugal, movido por una honda preocupación pastoral: orar por aquellos sacerdotes que se habían extraviado de su vocación cristiana.
Agrega que, durante ese momento de oración intensa, el padre Gobbi experimentó lo que él mismo describió como una alocución interior de la Virgen María, quien comenzó a comunicarle mensajes dirigidos especialmente a los sacerdotes, a quienes llamó “sus hijos predilectos”. Estos mensajes fueron posteriormente recogidos en el libro «A los sacerdotes, hijos predilectos de la Santísima Virgen», conocido como el Libro Azul, texto que se transformó en el fundamento espiritual del Movimiento Sacerdotal Mariano. 
El padre Cristián Salazar indicó que a partir de esta experiencia mariana, comenzó a gestarse un camino de oración, fidelidad y entrega que rápidamente se extendió más allá de Italia. El padre Gobbi, nacido en 1930 y fallecido en 2011, dedicó su vida a difundir este llamado de la Virgen, dando origen a un movimiento que hoy está presente en numerosos países y que reúne a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos comprometidos, todos unidos por un mismo carisma.
Destacó que El MSM se sostiene sobre tres compromisos fundamentales, que orientan su espiritualidad y misión. El primero es la Consagración al Inmaculado Corazón de María, en plena sintonía con lo solicitado por la Virgen a los pastorcitos de Fátima. Esta consagración busca una entrega total a María para vivir más profundamente unidos a Cristo.
El segundo compromiso es la unión con el Papa y con toda la Iglesia a él unida, expresando una adhesión fiel a Pedro como cabeza visible del Pueblo de Dios. Finalmente, el tercer compromiso invita a cada miembro del movimiento a conducir a otros fieles a la consagración mariana, promoviendo esta espiritualidad en la familia, en la comunidad y en la vida cotidiana.
Así, el Movimiento Sacerdotal Mariano se presenta como una obra de esperanza para la Iglesia, llamando a vivir una fe más profunda, mariana y eclesial, al servicio del triunfo del Corazón Inmaculado de María.