
Rezar por los difuntos, llevar una flor a sus tumbas y darles Cristian sepultura es para los cristianos esencial. Así, en el marco de la reflexión sobre la muerte y la esperanza cristiana, conversamos con el Padre Cristian Giadach Castillo, vicario ecónomo de la Diócesis de Rancagua, quien profundiza en la postura de la Iglesia Católica respecto de la cremación, el cuidado de las cenizas y la importancia de dar dignidad y culto a quienes han partido.
La Iglesia, a lo largo de la historia, se ha ido adaptando a las realidades. Hoy en día, la Iglesia no impulsa la cremación como opción preferente, pero sí permite que los fieles que optan por la cremación no sientan que están actuando en contra de la doctrina. No hay una condena ni una obligación: hay libertad, pero también orientaciones claras.
La Iglesia pide que, si una persona es cremada, sus cenizas sean tratadas con respeto y dignidad. Por eso recomienda que no se conserven las ánforas en las casas ni que las cenizas sean dispersadas. Los restos mortales deben estar en un lugar sagrado, un espacio de oración y recogimiento.
Porque con el tiempo se corre el riesgo de perder el sentido de culto. Al principio puede haber un espacio preparado, con flores y oración, pero con los años muchas veces el ánfora termina siendo un objeto más dentro de la casa. Además, otros familiares o amigos no siempre pueden acceder a ese lugar para rezar. Los cristianos necesitamos un espacio común donde orar por nuestros difuntos.
La Santa Sede, a través de una instrucción del Papa Francisco, aconseja claramente que las cenizas no sean dispersadas. Desde la fe cristiana, si no hay un lugar concreto donde reposen los restos, se pierde el espacio de oración y de encuentro con la memoria del difunto. Además, en Chile la dispersión está prohibida por normativa sanitaria, aunque muchas personas lo desconocen.
Porque desde tiempos inmemoriales la Iglesia ha dado culto a quienes han partido. Rezar por los difuntos es una obra de caridad. Necesitamos un lugar donde llevar una flor, elevar una oración y recordar que creemos en la resurrección y en la vida eterna.
No. El ritual de la Iglesia contempla la bendición del ánfora y del lugar donde reposan las cenizas, de manera muy similar a la bendición de una tumba. Ambas oraciones hablan de la resurrección y del descanso eterno en Dios.
Responden a una necesidad real. Cada vez más personas optan por la cremación y la Iglesia tiene el deber pastoral de ofrecer un lugar sagrado para las cenizas. Por eso, actualmente en la Diócesis de Rancagua se han dispuesto panteones de ceniza en algunas parroquias, generalmente en capillas laterales, no dentro del templo, como espacios de recogimiento y oración.
Sin duda. Vivimos en una sociedad que intenta escapar del dolor y de la muerte, pero el sufrimiento forma parte de la vida humana. La mirada cristiana no es negarlo, sino enfrentarlo con esperanza, desde la fe en la resurrección. Rezar por nuestros difuntos, recordarlos y darles dignidad también nos ayuda a vivir con mayor sentido nuestra propia vida, sabiendo que somos fruto de quienes nos precedieron.
El padre Cristián Giadach señala finalmente que la Iglesia invita a vivir el duelo y la memoria de los difuntos desde la fe, la esperanza y la dignidad, manteniendo siempre viva la oración por quienes han partido.
Aumento de la cremación en el mundo
Las cifras muestran un crecimiento importante. Según estadísticas globales recientes, el promedio mundial de cremación supera el 60% de todos los fallecimientos, con tasas altísimas en países como Japón (más del 99 %) y Corea del Sur (más del 90 %). En Europa y América del Norte también hay tasas altas en muchos países, como Estados Unidos con alrededor de un 62 % y varios países nórdicos con tasas por encima del 80 %. En España está entre un 40 y 50%, dependiendo de la zona. En ese contexto, en Chile también están aumentando las cremaciones, por lo que el padre Cristián señala que hay trabajar en dar una respuesta cristiana a esta realidad.
Serenidad
En noviembre se realizó el lanzamiento de Serenidad, una entidad de orientación cristiana que ofrece servicios funerarios. “Esto surge para facilitar a las familias un acompañamiento integral en momentos de dolor. Serenidad, en alianza con la Iglesia, ofrece servicios funerarios, cremación y panteones de ceniza con precios justos y accesibles”, explica el padre Cristián. La idea es que las personas puedan encontrar orientación, acompañamiento y soluciones concretas en su propia parroquia, donde les pueden entregar la información de este servicio.
¿Cómo ha sido la recepción de esta iniciativa en la comunidad?
Muy positiva. Por ejemplo, en mi parroquia (Divino Maestro) ya contamos con un espacio destinado a las ánforas y actualmente hay cinco difuntos allí. Esto nos permite celebrar responsos, orar en aniversarios y acompañar a las familias de manera más cercana y pastoral.