
El próximo 18 de febrero, la Iglesia inicia el tiempo de Cuaresma, un período litúrgico de 40 días que prepara a los cristianos para vivir con profundidad la Semana Santa y la Pascua de Resurrección. Este tiempo comienza con el Miércoles de Ceniza, jornada marcada por un llamado a la conversión, la reflexión personal y la reconciliación con Dios y con los hermanos.
La Cuaresma es un camino espiritual que invita a los fieles a detenerse, revisar la propia vida y fortalecer la relación con Dios a través de tres pilares fundamentales: la oración, el ayuno y la limosna. Estas prácticas buscan ayudar a las personas a vivir con mayor coherencia el Evangelio, promoviendo una fe más consciente y comprometida.
Campaña de Cuaresma
En Chile, durante este tiempo, la Iglesia impulsa la Campaña de Cuaresma de Fraternidad, una iniciativa solidaria que se realiza desde hace más de seis décadas y que busca dar un sentido concreto al llamado a la caridad. Esta campaña invita a los fieles a compartir con quienes más lo necesitan, transformando pequeños gestos de renuncia personal en ayuda efectiva para los más vulnerables.
Para participar sólo debe pedir la cajita de Cuaresma en su parroquia y, al finalizar este tiempo, llevarla con el fruto de sus privaciones y esfuerzo.
El dinero recaudado va tanto para un fondo nacional como para la misma diócesis que lo entrega.
La Cuaresma de Fraternidad nace como una respuesta al llamado evangélico de amar al prójimo, especialmente a quienes viven situaciones de pobreza, exclusión o fragilidad. Los recursos recaudados permiten apoyar proyectos sociales que promueven la dignidad humana, el desarrollo integral y la justicia social en diversas comunidades del país.
De esta manera, el tiempo de Cuaresma no solo es una preparación interior, sino también una oportunidad para vivir la fe de manera solidaria, recordando que la conversión auténtica se expresa en obras concretas de amor y fraternidad.