
Tras la celebración del centenario de la Diócesis de Rancagua, la Iglesia local se prepara para iniciar un nuevo Año Pastoral con renovados desafíos. El vicario pastoral, padre Cristián Catalán, comparte con la revista Rumbos los énfasis y prioridades que marcarán el camino entre 2026 y 2028, invitando a comunidades, laicos y consagrados a seguir construyendo el Reino de Dios con esperanza y compromiso.
Inicio del Año Pastoral
Como es tradición, para dar inicio al Año Pastoral se han programado encuentros con el obispo diocesano, a los que se invita a todo el Pueblo de Dios que peregrina en la diócesis. El vicario pastoral señala que ya existe un calendario con las fechas de estos encuentros decanales.
El primer encuentro se realizará en Rancagua, el viernes 20 de marzo, a las 19:00 horas, en el Colegio Instituto O'Higgins (Maristas). Allí se reunirán laicos y consagrados de los decanatos de Rancagua y Purísima.
El segundo encuentro tendrá lugar en la parroquia Santa Ana, en Rengo, el sábado 21 de marzo, a las 9:00 horas. En esa instancia participarán los decanatos de San Fernando, Santa Rosa y Santos Apóstoles.
“Queremos que estos encuentros sean un impulso para comenzar el año con ánimo renovado, compartiendo los desafíos y animándonos mutuamente en la misión”, señala el vicario pastoral.
Prioridades pastorales
El padre Cristián Catalán explica que, luego de un proceso de discernimiento y planificación, se han definido las prioridades pastorales para el período 2026-2028. “Hemos puesto el acento en la catequesis, en la pastoral juvenil y en el fortalecimiento de los consejos parroquiales. Esos serán los ejes que orientarán nuestro trabajo en este tiempo”.
Asimismo, destaca la importancia de seguir profundizando en la formación y el acompañamiento, en sintonía con el camino sinodal que vive la Iglesia. “Queremos continuar trabajando en todos los ambientes de la sociedad, en nuestras catequesis y en la misión que la Iglesia nos encomienda: la formación integral de las personas y también acciones concretas a través de la pastoral social y las distintas pastorales de la diócesis”.
Trabajo en las parroquias
El vicario pastoral subraya que el desafío es traducir las orientaciones diocesanas en acciones concretas, para lo cual es fundamental el trabajo que realicen las comunidades parroquiales junto a sus párrocos.
“Espero que las parroquias nos ayuden a aterrizar este trabajo que nos hemos propuesto, especialmente en la formación de catequistas y en la generación de nuevas instancias pastorales, para que podamos despertar a quienes están más alejados o desanimados en nuestras comunidades”.
Añade que la intención es reanimar la vida parroquial: “Queremos volver a entusiasmar a nuestras comunidades para que sigan trabajando en estas prioridades que hemos discernido como Iglesia diocesana para los próximos años”.
Un trabajo de todos
“Espero que podamos involucrarnos como Iglesia en su conjunto, no solamente sacerdotes y personas consagradas, sino todo el laicado”, afirma el padre Cristián Catalán. Enfatiza que la formación y el crecimiento en la fe no son tarea de unos pocos, sino una misión compartida entre sacerdotes, agentes pastorales, familias y jóvenes.
“Invitamos a todos los laicos de nuestras comunidades a comprometerse en este trabajo tan hermoso que es la formación y el crecimiento en el camino de la fe”, agrega.
Motivar a la comunidad
Con un tono cercano, el vicario pastoral hace un llamado a la esperanza: “Animados por el Señor y por el don del Espíritu Santo, no podemos caer en la desmotivación ni en el cansancio que paraliza. Es tiempo de ponernos de pie y seguir adelante en nuestro trabajo pastoral”.
Finalmente, el padre Cristián Catalán invita a participar en los encuentros de inicio del Año Pastoral. “Estos momentos son el impulso que necesitamos para retomar nuestra misión con nueva fuerza, después de haber celebrado con gratitud los 100 años de nuestra diócesis. Ahora el desafío es proyectar esa historia hacia el futuro, construyendo juntos el Reino de Dios”.