
Entrevista al Pbro. Luis Piña
El camino diocesano para ser una Iglesia más Sinodal
La Diócesis de Rancagua continúa avanzando en su proceso de renovación pastoral con el nombramiento del Pbro. Luis Antonio Piña Vargas como Coordinador de la Sinodalidad, según el Decreto Nº 11/2026 firmado por el obispo Guillermo Vera Soto. El sacerdote, actual párroco del Santuario San Judas Tadeo de Malloa y Decano del Decanato Santa Rosa de la diócesis, asumió este servicio con el desafío de fortalecer la vida comunitaria y el estilo de Iglesia impulsado por el Papa Francisco y proyectado en el magisterio del Papa León XIV.
Lejos de tratarse de un rol administrativo, el nuevo coordinador enfatiza que su misión apunta a profundizar una práctica que ya existe en las comunidades: caminar juntos como Pueblo de Dios.
Conversamos con el padre Luis Piña, quien aclaró los principales conceptos de la sinodalidad, el como vivirla y lo que se va realizar en la diócesis.
Padre, hemos escuchado mucho este concepto últimamente. Cuéntenos ¿qué es la sinodalidad?
“Más que algo totalmente nuevo, es un estilo de vida de Iglesia. La sinodalidad es diálogo, escucha activa y apertura, tanto dentro como fuera de los espacios sacramentales. Es hacernos conscientes de que somos peregrinos del Reino, un pueblo que camina unido. Tiene su raíz en la experiencia bíblica y en la vida trinitaria, que es esencialmente comunitaria”.
¿Y por qué es tan relevante hoy?
“Porque vivimos en una cultura individualista y acelerada. El llamado del Papa ha sido muy claro: recuperar la comunión, la participación y la misión. La Iglesia está invitada a volver a escuchar, a convocarse, a caminar juntos. Es un desafío hermoso que nos compromete a todos”.
¿Cómo se vive en lo cotidiano?
“El día a día es profundamente sinodal. Compartir la mesa, dialogar en familia, escuchar al otro sin prejuicios. La sinodalidad está en nuestro ADN. Hoy simplemente le damos nombre y la fortalecemos, incluyendo también a quienes muchas veces han quedado fuera de la conversación”.
En el contexto de su cargo recién asumido ¿Qué iniciativas se impulsarán en la diócesis?
“Estamos conformando un equipo diverso, con profesionales y agentes pastorales. Durante el segundo semestre queremos desarrollar un proceso de escucha eclesial más profundo, recogiendo la voz de catequistas, ministros, secretarias parroquiales y comunidades. No se trata de diseñar proyectos desde una oficina, sino de construir desde lo que el pueblo vive y expresa”.
El padre Luis Piña, con toda su experiencia pastoral, y acogiendo el encargo de nuestro obispo, va a coordinar este camino que está haciendo la Iglesia de Rancagua, que requiere que todos quienes somos Pueblo de Dios participemos de él.
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La sinodalidad en el día a día
En paralelo, el Decanato Santa Rosa ya dio pasos concretos con un proceso formativo para facilitadores de discernimiento sinodal. La iniciativa comenzó el 9 de abril con un encuentro online que convocó a cerca de 120 participantes, seguido de una jornada presencial el 11 de abril en el Colegio Josefino de Requínoa, con 128 asistentes.
El programa, acompañado por especialistas del Centro de Espiritualidad Ignaciana, contempla encuentros hasta octubre y busca fortalecer el discernimiento comunitario. La formación es gratuita y apunta a que los laicos repliquen este aprendizaje en sus parroquias.
Así, la diócesis reafirma su compromiso con una Iglesia más participativa, donde la escucha, la comunión y la misión se transforman en pilares concretos de la vida pastoral.