
Entre el 11 y el 14 de mayo, en la Arquidiócesis de Concepción, se desarrolló la Jornada Nacional de responsables de Pastoral Presbiteral de las distintas diócesis del país, instancia convocada por la Conferencia Episcopal de Chile a través de su Comisión Nacional de Pastoral Presbiteral.
En representación de la diócesis participó el padre Robinson Piña, Vicario para el clero, quien valoró profundamente el encuentro como una experiencia de comunión, reflexión y trabajo conjunto entre sacerdotes encargados de acompañar la vida del clero en Chile.
“La fraternidad sacerdotal” fue el eje central de esta jornada, temática que permitió dialogar sobre cómo fortalecer los vínculos entre los sacerdotes y afrontar juntos los desafíos propios del ministerio. “Todos los años se realiza una jornada para los encargados del clero de las diócesis y vicarios. Es una experiencia donde podemos compartir nuestras distintas realidades y trabajar en grupo”, explicó el sacerdote.
Explicó que es “bastante enriquecedor el saber que también vamos caminando y tenemos las mismas intenciones de seguir aportando a nuestros cleros en nuestras distintas realidades.
Tenemos el deseo común de afrontar las problemáticas, por ejemplo, salud, fraternidad y otras dentro de la vida sacerdotal en las diócesis”.
Durante el encuentro también se revisaron y analizaron los resultados de una encuesta aplicada en 2022 a sacerdotes del clero regular y secular de Chile, abordando aspectos relacionados con la vida sacerdotal, la salud y la fraternidad entre los presbíteros.
El padre Robinson Piña destacó que uno de los principales aportes de estas jornadas es aprender a trabajar junto a otros sacerdotes de diversas diócesis del país. “Los grupos se forman de manera aleatoria y eso permite compartir experiencias y realidades distintas. El trabajo se vuelve mucho más enriquecedor”, señaló.
Asimismo, comentó que el encuentro permitió reflexionar sobre algunas dificultades presentes en la vida sacerdotal, especialmente en temas como el aislamiento, el trabajo comunitario y el cuidado de la salud física y emocional de los sacerdotes. “Nos damos cuenta de que es complejo hablar cuando no estamos bien. Muchas veces nos cuesta reconocerlo, a menos que sea demasiado evidente”, expresó.
Finalmente, el sacerdote valoró la oportunidad de compartir con hermanos sacerdotes de todo Chile, reconociendo que, pese a las distintas realidades diocesanas, existe un deseo común de seguir fortaleciendo la vida presbiteral y acompañando de mejor manera a los cleros del país.