• El Vicario para la Educación de la Diócesis de Rancagua, Pbro. Patricio Cavour Calderón, reflexiona sobre la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV y explica cómo su mensaje interpela a las comunidades educativas a formar personas íntegras, capaces de vivir la fraternidad, el diálogo y el uso ético de la tecnología.
La reciente encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV, propone una renovada reflexión sobre la dignidad de la persona humana y el papel fundamental de la educación en la construcción de una sociedad más fraterna, dialogante y comprometida con el bien común. En un contexto marcado por profundas transformaciones culturales y el acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías, el Santo Padre invita a las comunidades educativas a formar personas íntegras, capaces de poner sus talentos al servicio de los demás.
Sobre este llamado y sus implicancias para la realidad educativa de nuestra Iglesia local, conversamos con el Pbro. Patricio Cavour Calderón, Vicario para la Educación de la Diócesis de Rancagua, quien reflexiona sobre los desafíos que enfrentan hoy los educadores católicos, el papel de la tecnología en el aula y la misión de formar estudiantes con una sólida base humana, espiritual y ética, preparados para ser protagonistas de una sociedad más justa y esperanzadora.
• La encíclica Magnifica Humanitas destaca la dignidad de la persona humana y el valor de las comunidades que educan. Desde su experiencia como Vicario para la Educación, ¿qué desafíos y oportunidades plantea este mensaje para los docentes católicos en un contexto marcado por rápidos cambios culturales y tecnológicos?
Considero que el mayor desafío de los educadores católicos, es no tener miedo a estos nuevos tiempos y estar abiertos a conocer e integrar las innovaciones tecnológicas en la práctica pedagógica personal, pasando esto por el prisma humanista y cristiano que le faculta su formación como docente. El educador católico está llamado a humanizar el uso de la tecnología, y ponerla al servicio de los estudiantes y de su desarrollo integral, y no como un fin.
Creo firmemente que los profesores de religión están llamados a cumplir un rol especial e importantísimo dentro de sus centros educativos: deben ser testigos del Evangelio, forjadores de comunión y diálogo, lo que debe concretizarse en un esfuerzo permanente para que sus escuelas sean auténticas comunidades, donde los estudiantes acompañados y guiados por sus educadores, puedan desarrollarse plenamente, adquiriendo valores esenciales como son la espiritualidad, la libertad, la justicia, la corresponsabilidad y la búsqueda del bien común.
Este momento de la historia que nos toca vivir, como educadores católicos debemos considerarlo una verdadera oportunidad, para volver a poner de relieve el mensaje siempre vivo del Evangelio y la importancia que tiene la dimensión religiosa y espiritual en el desarrollo integral de los estudiantes, en pos de encaminarlos a convertirse en seres humanos competentes, no sólo desde el punto de vista intelectual, sino sobre todo poseedores de sentido crítico, que les permita actuar correcta y éticamente, para integrarse como positivos protagonistas de este mundo desafiante y en constante cambio.
• El Papa León XIV invita a formar personas capaces de construir fraternidad, diálogo y participación. ¿Cómo cree que este llamado puede ayudar a los estudiantes a desarrollar todas sus potencialidades (no sólo las académicas)?
El llamado del Papa León XIV a ofrecer una educación integral a los estudiantes, conlleva una preocupación por velar que reciban una formación que no descuide dimensiones fundamentales como son su autoestima, la preocupación y respeto por los demás, la comunicación efectiva y la resolución adecuada de los conflictos, todas ellas, cualidades prioritarias en un mundo que envuelve, engaña, aísla y ensimisma. Relacionado con lo anterior está el acentuar la promoción del trabajo en equipo, el sentido de corresponsabilidad y preocupación por los otros, además del desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje colaborativo.
Especialmente importante para el educador católico debe ser llevar a sus estudiantes a descubrir el sentido de la vida, el cultivo de la fe y la valoración del otro como hijo de Dios.
El Papa León XIV, nos impulsa como educadores a formar con esfuerzo y dedicación a seres humanos integrales, no sólo exitosos desde el punto de vista académico, sino ciudadanos capaces de construir una sociedad más fraterna, comprometida y dialogante.
Lo anterior, conecta perfectamente con la formación de jóvenes líderes católicos, desafío que como Vicaría de Educación nos hemos propuesto sacer adelante dentro de los próximos meses. Esperamos contar con el apoyo de las comunidades educativas que acompañamos, de las diversas comunidades parroquiales y de la pastoral juvenil diocesana.