
Desde el año 2015 se ha venido realizando en la Secretaría de la Vicaría Pastoral un proceso de relevar el promedio de edad del personal consagrado al interior de la Diócesis de Rancagua. Estos datos incluyen a los sacerdotes diocesanos, a los sacerdotes del clero religioso y a los diáconos permanentes, aunque en el caso de los diocesanos las cifras se remontan al año 1990 (con excepción de los años 1997 a 2000). Este caudal de información nos permiten dos cosas: primero, conocer los promedios de edades de cada año según el estado propio de consagración; y luego, dar continuidad a la evolución de esos datos para poder anticiparse a los efectos lógicos de ese proceso de envejecimiento y planificar de manera fundamentada actividades de promoción a la vida consagrada y a la Pastoral Vocacional. A manera de contrastación de estos datos podemos hacer las siguientes comparaciones.
Sacerdotes diocesanos: el promedio subió de 55,6 años en 1990 a 59,5 años en 2026.
Sacerdotes religiosos: el promedio subió de 56,7 años en 2015 a 60,6 años en 2026.
Diáconos permanentes: el promedio subió de 63,3 años en 2015 a 70,2 años en 2026.
Cabe hacer notar que la confección de los promedios se adopta al 30 de junio de cada año. Los sacerdotes diocesanos al año 2026 tienen un margen entre 31 años el sacerdote más joven a los 87 años el de mayor edad. Estos rangos oscilan entre los 36 y los 90 años. Y en el caso de los diáconos permanentes la diferencia es entre los 51 años los dos más jóvenes y los 90 años el de mayor edad.
La edad mediana: Es el punto medio entre las edades menores y las mayores. Para el caso de los sacerdotes diocesanos ese guarismo es de 59 años en 2026. Para los sacerdotes religiosos el dato es de 61 años en 2026. Y para los diáconos permanentes es de 69 años en 2026. Son cifras que nos ayudan a comprender la importancia de la evolución de las edades de nuestro personal consagrado.
Situaciones particulares: En el caso de los sacerdotes diocesanos lo importante es considerar las proyecciones en los próximos años: aquellos que en poco tiempo más pueden pasar a la condición de ministerio libre o que se verán afectados en su estado de salud y enfermedades que los puedan afectar. Y por otra parte, la situación de nuestros seminaristas. Durante muchos años tuvimos dos seminaristas a año entre 2016 y 2019. Al año actual esa cifra subió a 6 seminaristas, cantidad insuficiente para asegurar la renovación de sacerdotes diocesanos, suponiendo que todos ellos lleguen a ser ordenados. Hay que considerar que al año 2030 (solo en cuatro años más) habrá 12 sacerdotes con 75 años de edad o más. Para los sacerdotes religiosos la evaluación es diferente, pues ellos dependen de sus respectivas órdenes y congregaciones, que continuamente los están destinando a nuevos encargos pastorales y su rotación es mayor al interior de nuestra diócesis. Y para el caso de los diáconos permanentes, hay una mayor luz de esperanza, pues su incremento depende la propia acción formativa diocesana, especialmente al considerar que al presente hay un numeroso grupo de laicos (18 personas) que ya han culminado su proceso de formación y que están en camino para una eventual y próxima ordenación.
El siguiente gráfico nos ilustra de mejor modo el estado de la situación actual de lo que comentamos.
Pbro. Hugo Patricio Yáñez Canales
Secretario de la Vicaría Pastoral
Elaboración estadística: Alberto Campos M.