
“El Rosario es un arma maravillosa”. Así define Doris Leiva Arrué su profunda experiencia con esta oración que la acompaña desde niña y que hoy procura transmitir a quienes encuentra en el camino.
Doris es feligrés de la Parroquia San Antonio de Padua de Chépica y, específicamente, pertenece a la comunidad de la Capilla Santa Lutgarda, en el sector rural de Las Arañas. Para ella, rezar el Rosario forma parte de la vida cotidiana. Lo lleva siempre consigo, “al lado de mi corazón” o en el bolsillo, para rezarlo en cada momento que puede; y busca cada oportunidad para enseñar a otros a rezarlo también.
Su historia de fe comenzó en una familia numerosa, de once hermanos, donde la oración era parte esencial de la vida. “Para mí, ir a misa y rezar es fundamental. Si no lo hago, siento que me falta algo”, cuenta. Incluso cuando trabajaba en el área de la salud y debía cumplir turnos nocturnos (ahora está jubilada), siempre encontraba un momento para rezar un Ave María o un Padrenuestro.
Hoy reza el Rosario varias veces durante el día, además de otras oraciones, como la Divina Misericordia y la Preciosa Sangre. También participa en el grupo parroquial del Sagrado Corazón y en las Peregrinas de María, que se reúne el segundo sábado de cada mes para rezar el Rosario en la gruta El Zapal, un pequeño santuario de la zona.
Una oración que se transmite
Su compromiso con esta devoción la llevó también a asumir una misión comunitaria. Después de participar y mostrar interés en anteriores encuentros de oración, la parroquia le pidió que coordinara el Rosario Mundial Familiar, iniciativa que se realiza cuatro veces al año en torno a distintas celebraciones marianas: el 13 de mayo, por Nuestra Señora de Fátima; el 16 de julio, por Nuestra Señora del Carmen; el 7 de octubre, por Nuestra Señora del Rosario; y el 8 de diciembre, por la Inmaculada Concepción.
Para Doris Leiva, la oración no debe quedarse en lo personal. Por eso, en la parroquia procura que el rezo del Rosario sea visible y comunitario. De hecho, si el clima lo permite, el rezo del Rosario Mundial se hace en la plaza de Chépica.
Además, antes de la Misa suele rezarlo junto a otros fieles y, con especial alegría, recuerda que incluso enseñó a rezarlo a un joven acólito. Hoy él mismo reza el Rosario antes de la celebración. Asegurando que de ese modo esta hermosa práctica va a continuar, pues está convencida de que transmitir la oración a las nuevas generaciones es también una manera de cuidar la fe.
Octubre: el mes del Santo Rosario
En Chile, octubre está tradicionalmente dedicado al Santo Rosario, teniendo como fecha central la memoria litúrgica de Nuestra Señora del Rosario, que la Iglesia celebra cada 7 de octubre.
La celebración está vinculada históricamente a la batalla naval de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571, acontecimiento que quedó asociado a la oración del Rosario y a la intercesión de la Virgen María. Con el paso del tiempo, esta fecha se convirtió en una ocasión para renovar y promover esta oración mariana.
El rezo del Rosario es mucho más que la repetición de determinadas oraciones. Es, ante todo, una invitación a contemplar a Jesucristo de la mano de María, recorriendo los principales acontecimientos de su vida. En sus misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, los fieles pueden poner ante Dios sus alegrías, preocupaciones, esperanzas, familias y necesidades.
Por eso, durante octubre, parroquias y comunidades de nuestra diócesis se preparan para vivir este mes con encuentros de oración, Rosarios comunitarios, procesiones y diversas expresiones de piedad mariana.
Una instancia de unión en la oración
La invitación es a que cada comunidad pueda vivir octubre como una oportunidad para recuperar o fortalecer el rezo del Rosario en familia, en las parroquias, capillas, colegios y comunidades.
Entre las iniciativas que congregarán a los fieles se encuentra el Rosario Mundial Familiar, que tendrá expresiones en diversas comunas de la diócesis. Familias, comunidades y grupos de oración se unirán para rezar juntos, haciendo visible que, aunque se encuentren en distintos lugares, los fieles pueden formar una sola comunidad de oración.
Como dice Doris Leiva: “Siempre hay un momento para rezar”. Y octubre puede ser precisamente ese momento para volver a descubrir una oración sencilla, profunda y al alcance de todos.
¿Cómo se reza el Santo Rosario?
El Rosario nos ayuda a contemplar la vida de Jesús acompañados por María.
1. Para comenzar: Se hace la Señal de la Cruz, se reza el Credo, un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.
2. Se anuncian los misterios: Se anuncia cada uno de los cinco misterios correspondientes al día y se contempla brevemente el acontecimiento de la vida de Jesús.
3. En cada misterio: Se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.
4. Al finalizar: Después de los cinco misterios se puede rezar la Salve y concluir con una oración a la Virgen.
Los misterios del Rosario
Rezar el Rosario no es solamente repetir oraciones: es contemplar a Cristo con los ojos y el corazón de María.